CAPÍTULO 38Maya vio alejarse a Luis Daniel y suspiró aliviada porque él había respetado los términos que ella le había dado, respondió naturalmente a los niños y si bien, estos no se comportaron efusivamente con él, pudieron compartir un rato, conversaron y luego de decirle adiós, se veían tranquilos.Caminaban hacia la avenida para tomar un taxi cuando la mirada de Maya se dirigió hacia la cafetería, enseguida lo distinguió: Fabricio Sotomayor. Sus ojos se encontraron y él se mantuvo firme, no intentó disimular, no se escondió, así que Maya cruzó la calle con un niño en cada mano, entró al lugar y sus hijos lo vieron enseguida. –¡Fabricio! –exclamó Aurora. –Hola pequeña –saludó él–. Hola Rodrigo. –Hola, ¿cómo estás? –saludó el niño sorprendiéndolo, entonces le sonrió mientras le respondía. –Estoy bien, muchas gracias. Tomen asiento, ¿quieren algo? –Yo quiero una malteada de fresa –pidió Aurora. –A mí me gusta la
Last Updated : 2026-10-04 Read more