—Señorita Salazar, padece el síndrome de Kadir.El médico bajó la voz antes de continuar.—Es una enfermedad cardíaca poco común. Si no recibe un trasplante de corazón, le quedan como máximo tres meses de vida.Por unos segundos, solo pude oír los latidos de mi corazón. Tres meses... eso era todo lo que me quedaba.Cuando salí del consultorio, Adrián estaba apoyado contra la pared del pasillo.A su lado estaba Camila Ríos, su amiga de la infancia y la mujer que, aunque nadie lo dijera en voz alta, siempre había ocupado un lugar especial en su vida.Camila se acercó enseguida y tomó mis manos frías entre las suyas.—Vale, ¿cómo te fue? ¿Qué te dijo el médico?Parecía realmente preocupada.Pero entonces escuché lo que de verdad estaba pensando."¡Ojalá esta maldita se muera de una vez! ¡Cuando muera, Adrián será completamente mío!"Ese era el secreto que llevaba tres años guardando.El día de mi boda con Adrián, había adquirido de repente la capacidad de escuchar los pensamientos de los
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