Cuando despertó de su descanso, Fabi abrió los ojos y lo primero que hizo fue mirar hacia la mesita de noche, donde había quedado el reloj de Dante. Pero, en cuanto sus ojos se posaron en aquel lugar, se dio cuenta de que ya no estaba allí.—¿Entró aquí? —se preguntó, confundida.Estaba tan cansada que, si Dante realmente había entrado en la habitación para buscar el reloj, ella no se había dado cuenta de absolutamente nada.Sin saber qué hora era, fue hasta su bolso, sacó el celular y miró la pantalla. Ya eran casi las ocho de la noche.—Dios mío, ¿dormí todo este tiempo?Al deslizar hacia abajo la barra de notificaciones, vio varias llamadas perdidas de su madre. Sabía que debía estar muy preocupada, sobre todo después de la forma en que había salido de casa. Aunque sabía que Maria no tenía la culpa de todo lo que había ocurrido, en medio de la rabia no había sido capaz de pensar en nada de eso.Mirando a su alrededor, pensó en cómo le explicaría a su madre que no volvería a casa.—
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-07 Mehr lesen