Al darse cuenta del rumbo que estaba tomando la conversación, Fabi se removió en la silla, visiblemente incómoda.—Ay, por el amor de Dios, Júlia… —la interrumpió, soltando una risa nerviosa—. No diga una cosa así.La empleada se limitó a sonreír, como si ya esperara aquella reacción.—Hablo en serio.Fabi negó con la cabeza.—No conozco mucho a Dante Alencar, pero, por lo poco que he visto hasta ahora, jamás querría involucrarme con un hombre como él.—¿Está tan segura?—Sí. Es mandón, autoritario, controlador… Además, está el estilo de vida que lleva. Si fuera un hombre más conservador, no necesitaría inventarse un compromiso falso para ocultar la vida libertina que lleva.En cuanto escuchó aquello, Júlia soltó una carcajada.—¿He dicho algo gracioso?La empleada tardó unos segundos en recuperar el aliento.—Perdone… es que eso ha sido bueno. —Todavía sonriendo, negó con la cabeza—. En eso realmente no puedo llevarle la contraria.La sinceridad de la respuesta hizo sonreír a Fabi.—
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-06 Mehr lesen