Punto de vista de ElaraMe quedé junto a la ventana de mi habitación, contemplando la plaza lejana, bañada por el sol. La piedra aún conservaba las manchas de los coloridos pétalos y el vino derramado de la noche anterior, un testimonio persistente de una noche que todavía me costaba asimilar.«No puedo creer que haya funcionado», susurré a la habitación vacía, rozando con los dedos el frío cristal. «De verdad que no puedo creer que tuviera razón».El recuerdo de la plaza parecía un sueño. Cuando Elias y yo llegamos, el aire estaba impregnado del aroma a carne asada y jazmín. La gente común de la manada estaba por todas partes: cientos de ellos, bailando, cantando y riendo con esa espontaneidad y desesperación propias de quienes creen que nadie los observa. Eran tan desprevenidos, tan absortos en el ritmo de los tambores, que me sentí como una intrusa.—Baila conmigo, Elara —dijo Elías, su voz disipando mi ansiedad mientras extendía su mano hacia mí.Me sobresalté un poco, con el cora
Terakhir Diperbarui : 2026-10-01 Baca selengkapnya