“¿Qué… qué dijiste?”, logré balbucear, con la garganta anudada. Mi mente se rebeló, negándose a procesar el sonido, el significado. Esto no podía ser real. Este era el culmen de mi sueño, el momento que tanto había anhelado, a pesar de todas mis dudas, de todas mis palabras crueles.Giró la cabeza lentamente, su mirada finalmente se posó en mí, desprovista de calidez.“Dije”, repitió con voz fría y metódica, “que no puedo aceptarte como mi Luna”.Mi visión se nubló, los rostros entre la multitud se convirtieron en borrones indistintos. Entonces comenzaron los murmullos silenciosos, un zumbido bajo como el de un enjambre de abejas furiosas. Creció, de una pequeña onda a una ola, envolviéndome, cada susurro como una puñalada.“Es demasiado… gorda para ser Luna”, siseó alguien, la palabra atravesando el zumbido como un cuchillo.“¡Mírala! Una Luna debería ser elegante, no… eso”.¿La pareja del Rey Alfa? ¡Avergonzaría a toda la manada!Risas. No risas sutiles ni educadas, sino bufidos agu
Last Updated : 2026-09-14 Read more