Cuatro días después de la huida, la caravana finalmente se detuvo en un valle apartado, flanqueado por colinas verdes y un río de aguas cristalizas. Los gitanos comenzaron a desenganchar los caballos, a estirar las lonas y a levantar las tiendas en tiempo récord, volviendo a armar su mundo portátil lejos de los bosques del norte.Melina cumplía con sus tareas en completo silencio. Caminaba con la mirada perdida, arrastrando los pies, sintiendo que cada estaca que clavaban en la tierra era un clavo más en su propio encierro.Al caer la tarde, cuando el campamento ya estaba montado, Tobías la interceptó a la entrada de la tienda principal. Con el rostro surcado de una severidad absoluta, la tomó del brazo sin brusquedad, pero con firmeza, y la arrastró hacia el interior de la gran carpa. Dejó caer la lona de la entrada para aislar el ruido exterior.—Basta, Melina —le dijo su padre, plantándose frente a ella con los brazos cruzados y los ojos llenos de una urgencia oscura—. Es hora de q
Última actualización : 2026-09-10 Leer más