Bruce llega a las nueve con una botella de vino, comida tailandesa y la clase de sonrisa que debería resultar ilegal en un hombre al que planeo quitarle una empresa.Yo llevo cuarenta minutos estudiando el contrato que puede destruirlo.Cierro el portátil antes de abrir la puerta.—Has tardado —digo.—Son las nueve en punto.—La puntualidad es llegar cinco minutos antes.—Eso explica por qué todos tus empleados parecen necesitar medicación.Bruce entra, deja las bolsas sobre la mesa y me besa. Un beso lento, sin urgencia, como si ya conociera el camino y no necesitara demostrar nada.Mi cuerpo responde antes de que pueda recordar la carpeta llamada CAÍDA.—¿Qué estabas haciendo? —pregunta contra mi boca.—Trabajando.—Has cerrado el ordenador como una adolescente escondiendo fotografías.—Las fotografías son tuyas. Me gusta contemplarlas mientras tomo decisiones financieras.Bruce mira hacia el portátil.—Eso debería excitarme o preocuparme.—En tu caso, ambas cosas suelen ir unidas.
Last Updated : 2026-09-14 Read more