Mi nombre es Valeria Smith y el abogado sentado frente a mí lleva cuarenta segundosmirando mis piernas y once minutos perdiendo la empresa de su cliente.A estas alturas debería haberse dado cuenta de que ambas cosas están relacionadas.Tengo veintiocho años, soy abogada especializada en fusiones y adquisiciones y vivo enNueva York, la Gran Manzana. Una ciudad capaz de hacerte creer que eres dueña delmundo por la mañana y recordarte, antes de la cena, que siempre existe alguienesperando verte caer.Mi trabajo se parece bastante.Las grandes operaciones empresariales continúan siendo un territorio dominado porhombres. Hombres con trajes hechos a medida, relojes de seis cifras y la irritantecostumbre de creer que una mujer joven ha entrado en la sala para servir café o tomarnotas. Si pestañeas, te devoran.El problema para ellos es que suelo verlos primero.El abogado vuelve a bajar la mirada cuando cruzo las piernas bajo la mesa. Elmovimiento abre unos centímetros la falda negr
Last Updated : 2026-09-02 Read more