Alexis permaneció frente a Herodes con el pecho agitado y las manos cerradas, pero la confusión inicial desapareció rápidamente de su rostro. El dolor acababa de transformarse en rabia, y esa rabia necesitaba una víctima. —¡No me importa con quién estés ahora, Gala! —gritó Alexis, señalándola mientras sus ojos enrojecidos se clavaban en ella—. Puedes buscarte al primer hombre que encuentres, acostarte con él y revolcarte donde quieras, pero nada va a salvarte de mi ira. Gala lo observó sin pestañear, aunque sintió una presión desagradable en el pecho al escuchar aquella violencia. Ya no reconocía al hombre con quien había compartido tantos años, y tampoco quería reconocerlo. —Puedes decir todas las barbaridades que quieras, Alexis —respondió ella, manteniendo los brazos relajados mientras sostenía su mirada—, pero ninguna de tus palabras cambiará lo que ocurrió entre nosotros ni devolverá el control que perdiste. Alexis soltó una carcajada amarga, completamente fuera de sí, y dio
Terakhir Diperbarui : 2026-09-27 Baca selengkapnya