Punto de vista de LiaLuego me atrajo otra vez: rodeándome con los brazos y metiéndome la cabeza bajo la barbilla, teniéndome segura contra el pecho. Oía su latido, firme y fuerte, sentía el subir y bajar de su respiración, olía aquel aroma limpio y masculino con el que había estado soñando desde que me fui de la isla.Me sentía a salvo. Protegida. Apreciada de una forma que nunca me había sentido con Rob.—Tenemos mucho que entender —dijo Dante en voz baja, la voz rumoreándole en el pecho donde yo tenía la oreja apretada—. Sobre qué es esto, qué significa a largo plazo, qué pasa después. La logística de todo: tú, yo, mi padre. Cómo funciona eso en el mundo real, lejos de la isla donde todo se sentía posible.Asentí contra su pecho, sabiendo que tenía razón. Lo que había parecido natural y sin complicaciones en aquella isla mediterránea —ser deseada por padre e hijo, explorar aquella dinámica sin pensarlo demasiado— se sentía más complejo aquí en Nueva York, con trabajos y vida real y
Última actualización : 2026-10-13 Leer más