Valentín la vio bajar las escaleras y no ocultó su admiración. —Ya ves, te lo dije, nuestra Innita es preciosa. A su lado, Lucas asintió con entusiasmo. —Sí que lo es, la señorita Toledo se ve muy guapa. Más vale que no le quite el ojo de encima, jefe; habrá mucha gente en la fiesta, no deje que se la roben. El magnate soltó una carcajada y le ofreció el brazo a la joven, quien, con las mejillas sonrojadas, se aferró a él. —Oiga, don Valentín, la verdad es que la señorita tiene un aire de Campero. Si dijera que es su hija, cualquiera se lo creería. Lucas los contempló por un momento. Él lucía impecable y elegante, mientras que ella irradiaba un encanto natural y delicado. Inna se sintió un poco apenada. —Don Lucas, dígame Innita usted también, no me llame señorita. Suena muy distante. Él buscó la aprobación del jefe con la mirada y, al verlo asentir, se apresuró a corregirse. —¡Nuestra Innita está preciosa! ¡Mucho más atractiva que cualquiera de esas novias que trae el joven
Last Updated : 2026-09-08 Read more