ElaraUna sonrisa satisfecha le bordea los labios. Luego, sin aviso, el cinturón se abate sobre mi muslo con un chasquido seco. El dolor es vivo, instantáneo, pero antes de que pueda reaccionar, su mano ya está ahí, acariciando el lugar rojo, apaciguando el ardor con dedos expertos.— Buena chica, murmura.Vuelve a empezar, esta vez sobre el otro muslo, luego sobre la parte alta de mis nalgas, alternando los golpes con caricias, arañazos ligeros, presiones que me hacen gemir a pesar de mí. Mi cuerpo reacciona a todo, al dolor, al placer, a su voz, a su olor a cuero y a sándalo que me envuelve.— Te gusta esto, ¿verdad? murmura, haciendo deslizar el cinturón entre mis senos, rozando mis pezones antes de dejarlo caer sobre mi vientre. Te gusta que te marque. Que te recuerde a quién perteneces.— Sí, Amo, jadeo, los dedos crispados sobre el suelo.Arroja el cinturón a un lado y se inclina, sus labios rozando mi oreja.
Última actualización : 2026-09-14 Leer más