—Te amo, siempre. Pero jamás te cargaré con mi ego, porque para mí tu risa y tu sonrisa valen muchísimo más que mis propios sentimientos —dijo Marcos con total sinceridad.—Gracias, Marcos. Quizá casi nunca te lo digo, pero créeme, agradezco enormemente tu presencia. Eres como un ángel guardián que Dios envió para salvarme. Pero, qué le voy a hacer, mi corazón ya quedó cautivo de ese hombre —dijo Valerie, con un matiz de culpa y de incomodidad.Se sentía como alguien incapaz de corresponder a un favor. Pero el amor no es el pago por la bondad de alguien, ¿verdad? Y Valerie sabía muy bien que Marcos no era de los que calculan ganancias y pérdidas por sus buenas acciones. El cariño de Marcos era puro y sincero, y esa sinceridad se volcaba únicamente en Valerie y Mateo.—Perdóname, Marcos. —Valerie le apretó la mano con fuerza.Marcos sonrió con indulgencia y negó despacio con la cabeza.—¡Shh! Tú no tienes ninguna culpa, Valerie. En cuestiones de amor nadie tiene la culpa. Está por comp
Last Updated : 2026-10-13 Read more