Valerie guardó silencio.Aquella frase le dolió en el alma. Acababa de comprender que, tras la alegría y la inocencia de Angel, había muchísimas cosas sencillas que la niña llevaba tiempo deseando. No juguetes caros ni regalos especiales, sino tiempo, atención y el cariño de una madre.Valerie paseó la mirada por la habitación, buscando a Javier. No estaba. Allí solo se encontraban Marcos y Santiago.Entonces se volvió hacia Marcos.—Marcos, ¿puedes llamar a Mateo, por favor? Quiero que esta noche los dos duerman aquí.—¡Ya estoy aquí, mamá!La voz de Mateo se oyó de pronto desde el umbral.Valerie se giró y vio a Javier con su hijo en brazos. Sonrió aliviada y abrió los brazos para recibirlo.Javier le entregó enseguida al niño.En cuanto estuvo en los brazos de su madre, Mateo le rodeó el cuello con las manitas. Valerie le llenó la frente y las mejillas de besos cargados de cariño.—Mmm, ¡mi campeón huele delicioso! —lo elogió, revolviéndole el cabello con ternura.Mateo soltó una r
Last Updated : 2026-10-25 Read more