Me quedo en la puerta mientras Eliot entra despacio, con los pasos calculados, mostrando las manos vacías y abiertas para que el niño vea que no representa ningún peligro. Se acerca a una silla junto a la cama, pero no se sienta; se queda de pie, manteniendo una distancia prudente.Mateo abre los ojos al notar la presencia de alguien. Al ver la figura alta de un hombre adulto junto a su cama, su cuerpo se contrae en un reflejo instantáneo de terror. Intenta retroceder, encogiéndose contra la almohada, y emite un gemido ahogado, intentando taparse la cara con las manos temblorosas.—No... por favor... no me pegues... no hice nada malo... —balbucea el niño con una voz apenas perceptible, rota por el llanto y la debilidad—. Te lo ruego... papá, no...Desde la puerta, veo cómo ese grito de pánico infantil atraviesa el pecho de Eliot como una daga invisible. Cierro los ojos un instante, sintiendo que mis propias lágrimas amenazan con desbordarse. Pienso en nuestro bebé que viene en camino,
Last Updated : 2026-10-28 Read more