Carmen GonzálezMi cuerpo aún vibraba, recuperándose del impacto devastador de los orgasmos múltiples que el hombre más intenso y apetecible del mundo me había proporcionado.Matteo Giordano me había prometido una noche inolvidable y, joder, cumplió cada palabra de esa promesa salvaje.—Ven, amor. Te voy a lavar ahora... —su voz sonó baja y ronca, mientras me ayudaba a deslizarme de vuelta al agua templada de la bañera.Matteo me atrajo con delicadeza contra su pecho rígido y selló nuestros labios con un cariño que hizo que mi alma se derritiera por completo.Fue un beso cálido, de esos que toda mujer anhela recibir tras el coito, demostrando de forma innegable que el hombre aún la desea con la misma hambre de antes.—No veía la hora de poseerte así, gitana... —susurró contra mi boca, con sus ojos oscuros brillando con una posesión implacable—. Y fue aún mejor de lo que esperaba.—Yo tampoco esperaba sentirme tan cómoda... tan a gusto contigo —confesé, acariciándole los hombros anchos
Dernière mise à jour : 2026-09-28 Read More