Matteo GiordanoTodavía caminaba de un lado a otro en mi oficina, la furia quemando mis venas justo después de colgar la llamada de Carmen.Saber que ese gusano de González se atrevió a respirar el mismo aire que mi mujer, en el hospital, me dejaba al borde de un colapso.Mis puños estaban tan apretados que las articulaciones de mis dedos perdiendo color, clamando por socorro... o por sangre.Necesitaba sacarle la verdad a ella, descubrir cada palabra que ese charlatán usó para intentar intimidar a mi gitana.—No sirve de nada ponerse nervioso de esa manera, Matteo —dice Leandro, intentando usar su tono profesional y calmo de siempre.—Lo que sea que haya pasado allá, pronto lo sabrás. Y mañana iremos tras él de sorpresa, sin darle oportunidad de escapar.Se levanta del sofá, acomodándose el saco con esa sobriedad fría de un abogado acostumbrado a tratar con monstruos.Respiro hondo, con las manos apoyadas sobre la mesa de caoba mientras intento controlar la respiración desbocada que
Dernière mise à jour : 2026-10-01 Read More