El vestido de novia pesaba demasiado sobre los hombros de Valeria. Llevaba meses preparando cada detalle de la boda, soñando con el día en que al fin se uniría al hombre que había amado en secreto desde la universidad. Para ella, ese matrimonio era un sueño hecho realidad. Para Roberto, en cambio, era solo un trámite incómodo que debía cumplir para no perder las acciones en la empresa de su padre. La catedral estaba llena de invitados distinguidos. Flores blancas adoraban el pasillo, la música del órgano retumbaba en las paredes de piedra y los fotógrafos no dejaban de tomar imágenes de la que todos llamaban «la boda del año». Valeria miró a Roberto a los ojos mientras el sacerdote pronunciaba las palabras finales. Él estaba impecable con su traje oscuro, firme, alto y con el rostro serio. Ella sonrió, intentando encontrar alguna chispa de calidez en la mirada de su prometido, pero solo encontró una frialdad glacial. —Los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia —dijo el s
Última actualización : 2026-09-21 Leer más