Amanda apretó los puños y se giró lentamente para encararla. Ver a Camila allí, luciendo un vestido costoso y joyas deslumbrantes en el baño de un casino en Dubái, encendió una chispa de rabia sorda que llevaba retenida desde hacía meses. Camila y ella habían sido amigas desde la universidad; compartían proyectos, secretos y cenas de fin de semana.Camila dio un paso atrás, visiblemente alterada al reconocerla. Su primer instinto fue dar la vuelta y salir apresuradamente hacia el pasillo.Pero Amanda fue más rápida. Avanzó dos pasos y le sujetó el brazo con una firmeza que hizo que Camila soltara un leve ahogo de dolor.—Amanda, suéltame —exigió Camila, intentando zafarse mientras evitaba mirarla a los ojos—. No tenemos nada de qué hablar.—¿Qué haces aquí, Camila? —preguntó Amanda con la voz baja, contenida, pero temblando de rabia—. Respóndeme. ¿Qué demonios haces al otro lado del mundo?—Vine de viaje, ¿qué más da? ¡Suéltame el brazo, me estás lastimando!—¿Con qué dinero, Camila?
Última actualización : 2026-10-05 Leer más