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CAPÍTULO XIII: SIN MÁSCARAS

Author: Yeny
last update Petsa ng paglalathala: 2026-10-06 09:10:38

Entraron a la suite.. La descarga de adrenalina comenzaba a bajar, dejando a Amanda con una mezcla de cansancio, temblor y una extraña calidez instalada en el pecho por la forma en que Dante la había defendido.

Dante sirvió dos vasos de whisky en el bar de la sala. Le entregó uno a Amanda y ella se sentó en el extremo del sofá de cuero, manteniendo el saco de Dante sobre sus hombros. Él se acomodó a su lado, lo suficientemente cerca para que el calor de su cuerpo fuera inevitable, pero respetan
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    —¡No puede ser! —exclamó Amanda, dejando caer el teléfono sobre la mesa de centro de la suite.Valeria, que estaba al otro lado de la línea, suspiró conpesadez.—Ya lo viste, ¿verdad? —preguntó su amiga con tono sombrío.En la pantalla del teléfono, el titular de la revista de negocios y prensa rosa más leída del país brillaba en letras rojas y gigantescas: «DE PLANTADA EN EL ALTAR A GOLPEAR A UN TITÁN: Amanda Vance le cruza la cara a Marcio Croll en el hospital».Acompañando el texto, una fotografía nítida mostraba el preciso instante en que la mano de Amanda impactaba contra la cara de Marcio en el pasillo de la UCI. El artículo no escatimaba en veneno: la describía como una mujer ambiciosa y trepadora que se había casado con Dante Vance únicamente por su fortuna para salvar su fábrica en quiebra. Para colmo, utilizaban el trágico accidente de Leo como un simple telón de fondo para calificar la escena como «un espectáculo histérico de la nueva Sra. Vance en medio de la tragedia fami

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    Amanda vio el ramo de orquídeas blancas antes de ver el rostro de Marcio. Avanzaba por el pasillo con la tranquilidad de quien se sabe inmune, flanqueado por dos escoltas que mantenían la distancia.—¿Qué haces aquí? Lárgate —dijo Amanda, cortándole el paso antes de que se acercara a la puerta.Marcio se detuvo, acomodó el ramo en el pliegue de su brazo y sonrió con un descaro absoluto.—Vine a ver al hermano de un colega, ya que está en una muy mala racha —contestó con voz pausada, saboreando cada palabra—. Es una lástima lo de Leo. Un muchacho tan joven... a punto de pasar el resto de sus días en una silla de ruedas.—No tienes nada que hacer en este piso —respondió Amanda, manteniendo la voz firme aunque la rabia le quemara por dentro—. Nadie quiere tu lástima ni tus flores. Da la vuelta y vete.Marcio dio un paso al frente, ignorando la advertencia. La miró de arriba abajo con desprecio marcado.—Mírate, defendiendo a los Vance como si fueras parte de la familia —soltó Marcio, sol

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    Entraron a la suite.. La descarga de adrenalina comenzaba a bajar, dejando a Amanda con una mezcla de cansancio, temblor y una extraña calidez instalada en el pecho por la forma en que Dante la había defendido.Dante sirvió dos vasos de whisky en el bar de la sala. Le entregó uno a Amanda y ella se sentó en el extremo del sofá de cuero, manteniendo el saco de Dante sobre sus hombros. Él se acomodó a su lado, lo suficientemente cerca para que el calor de su cuerpo fuera inevitable, pero respetando la distancia para no abrumarla.—Tómalo despacio —dijo Dante, observando cómo ella apretaba el cristal con ambas manos.—Gracias —murmuró Amanda, dando un trago corto. El alcohol le asentó el estómago—. Por lo de abajo... y por reaccionar como lo hiciste.—No tienes que agradecer nada. Es mi deber —respondió él con voz grave. Hizo una pausa, mirando la pared de cristal antes de volver los ojos hacia ella—De todas maneras, muchas gracias —respondió ella, apretando el cristal entre las manos—.

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