El Alfa Yuri corría por los pasillos del castillo con Atenea entre sus brazos. La desesperación por salvarla lo apremiaba. La pelirroja permanecía inconsciente, con el rostro demasiado pálido y los labios entreabiertos. Sus cabellos, normalmente hermosos y brillantes, se encontraban desordenados, mientras una de sus manos colgaba a un costado del cuerpo. —¡Llamen a los sanadores! —Rugió el Alfa, provocando que los guardias se apartaran inmediatamente— ¡Quiero a todos los sanadores en la habitación de la princesa ahora mismo! —¡Sí, mi señor! Yuri no se detuvo hasta llegar a los aposentos de la loba. Con cuidado, depositó a Atenea sobre la enorme cama, poniendo una almohada bajo su cabeza. —Atenea… —murmuró, acariciándole la mejilla—Abre los ojos, pelirroja. [La anfitriona casi no tiene pulso] El sistema habló, pero Yuri, no lo escuchó, mucho menos Atenea. Su lobo caminaba desesperado dentro de su mente, arañando las paredes de su conciencia con una enorme angustia
Last Updated : 2026-10-19 Read more