El hombre no le dio tiempo a Evan para responder y se volteó hacia los guardias de seguridad.—Por favor, acompañen a estas tres personas a la salida —les pidió—. No tienen nada que ver con el funeral.Los guardias se acercaron a Evan y a Sylvia y les indicaron la salida. Evan frunció el ceño. Llevaba años siendo un médico respetado y ahora era el director médico del hospital. Se había acostumbrado a que lo trataran con consideración. Nadie había intentado echarlo de aquella manera.Sylvia se puso pálida de miedo y cargó a Seven en brazos.—Evan… —murmuró mientras le tiraba de la manga.—Esto es entre Roxie y yo —replicó Evan, interponiéndose para proteger a Sylvia—. No es asunto de un extraño como usted.El hombre no cambió de expresión.—Señor Shaw, si quiere complicar más las cosas, con gusto llamaré a la policía —le advirtió, sin alterarse.—Entre tú y yo ya no hay nada —intervino Roxie junto al hombre, con voz fría—. Lárgate.Al ver el asco en sus ojos, Evan por fin se ca
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