Evan no supo cómo había logrado regresar a su departamento. Agarró el teléfono y dejó el dedo suspendido sobre el nombre de Roxie en sus contactos. Pasó un largo rato antes de atreverse a escribirle un mensaje.«Tenemos que hablar».Debajo del mensaje apareció un aviso rojo: «No entregado». Se quedó mirando la pantalla mientras pasaban los segundos. Luego insistió y mandó otro:«Roxie, déjame verte. Por favor».Otra vez apareció el aviso: «No entregado». Las lágrimas le cayeron sobre la pantalla, pero siguió mandando mensajes aunque sabía que ella nunca los recibiría.«Roxie, me equivoqué. Por favor, perdóname».«Por favor…».«Roxie, lo siento».«Roxie, te amo…».***Mientras tanto, Roxie estaba frente a la computadora, concentrada por completo en su trabajo. Las horas se le pasaban sin que se diera cuenta. Ganar el concurso de diseño le había traído una propuesta de colaboración de una empresa importante. Trabajaba hasta tarde todas las noches para prepararse. Acababa cansad
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