Rafael estaba genuinamente furioso esta vez. Su ira emanaba de él en oleadas; era esa clase de furia que no necesitaba explicaciones: se notaba en cada fibra de su postura. —Sígueme a la oficina de ese maldito —bramó sin mirar atrás, con voz baja y peligrosa—. Te lo juro, Nikolai, que Dios me ayude. Voy a matarte, maldita sea. No me importa que seas mi mejor amigo. ¡Por esto jamás te perdonaré! Harlow había visto a Rafael en muchos estados de ánimo: burlón, juguetón, sarcástico e incluso molesto, ¿pero esto? Esto era diferente. Su enojo no era escandaloso para llamar la atención. Era esa clase de furia contenida que hacía que la gente en el vestíbulo se apartara instintivamente de su camino. Y, maldita sea, por mucho que le pesara admitirlo, Rafael se veía aún más... magnético y atractivo así. Su encanto habitualmente relajado había sido reemplazado por un enfoque crudo y depredador que, de algún modo, lo hacía ver más ardiente. Pero bajo ese destello de atracción, había incredu
Last Updated : 2026-10-24 Read more