El mensaje llegó a las tres de la tarde. [Ven a La Terraza a las siete de la tarde. Ya reservé una mesa.] Estrella Paredes se quedó mirando la pantalla del teléfono un buen rato. Era de Sebastián, su esposo. En sus tres años de matrimonio, esta era la primera vez que la invitaba a cenar a solas. Nunca antes lo había hecho sin que hubiera de por medio una cena de negocios, un compromiso familiar o alguna rueda de prensa del grupo Montalvo. Por lo general, Sebastián solo la buscaba cuando necesitaba algo: un escándalo que apagar, periodistas exigiendo explicaciones sobre sus amoríos o la imagen de una esposa ejemplar al lado de la cual sonreír para fingir que todo marchaba bien. Esta vez era distinto. Él mismo la había invitado. El corazón de Estrella aceleró el ritmo. Esa noche, además, cumplía veinticinco años. Tendría que haber sido un día feliz, pero a Estrella esa fecha siempre le recordaba a su madre, fallecida años atrás. Hacía tiempo que no celebraba su cumpleaños
Última actualización : 2026-10-29 Leer más