Luca llevaba años entrando en ciudades sin pensar demasiado en cómo salir de ellas. Aeropuertos, taxis, habitaciones anónimas. Sabía reconocer la hora por el color de las fachadas y dormir con la maleta abierta.Aquella noche, sin embargo, estaba pendiente de una mujer que consultaba la previsión meteorológica como si pudiera exigirle explicaciones al cielo.—Diez minutos —dijo Vera desde la puerta giratoria—. Sin mapa. Después decidimos si seguimos.—Hablas como si hubieras concedido una licencia de exploración.—Es exactamente lo que he hecho.El empleado de recepción les había recomendado una calle de soportales paralela a la avenida del aeropuerto. Había un café y una pequeña tienda que todavía seguían abiertos. No irían al centro de Lisboa: las calles estaban mojadas y el transporte funcionaba con horarios imprevisibles.Luca agradeció la elección. Un poco de aventura estaba bien. Acabar perdido bajo una tormenta, no tanto.El aire olía a asfalto húmedo, pan caliente y combustibl
Last Updated : 2026-10-30 Read more