CAPÍTULO 75En aquel momento necesitaba tener la certeza de que ella era mía... que aquel calor, aquella presencia, eran solo para mí. Apenas la toqué y, levantando sus piernas, me metí dentro de ella. — ¡Dios, está muy duro! — sentí con sus palabras y expresiones. — ¡Córrete en mi polla, italiana! — ella se acomodó sobre la cama entre gemidos, percibí la tensión en sus músculos, una mezcla de deseo y entrega. Solté sus piernas, quedándome parcialmente sobre ella, besándola. Pasé las manos por su cabello sujetándolo con firmeza mientras profundizaba el beso, ahora más intenso, casi salvaje. Estaba tomando lo que era mío, diferente a como siempre lo había hecho, sin pedir permiso, sin contenerme. Maria Eduarda no es como las otras, tal vez estoy empezando a entender algo de lo que dijo mi madre... ella es mi esposa. Maria Eduarda siempre supo despertar el lado más feroz en mí, aquel que el mundo teme, pero que ella acepta sin evitar en el momento del deseo, porque sabe cómo
Last Updated : 2026-11-02 Read more