Mi estantería está llena de tipos rotos, y no lo digo en broma: disfruto de esas voces que se tambalean entre el humor y la tragedia. Si te interesa la España contemporánea con personajes disfuncionales, te voy a nombrar algunos que nunca me fallan. Juan José Millás juega con la fragmentación del yo; en novelas como «El desorden de tu nombre» o «El mundo», los protagonistas se descomponen y se reconstruyen en paranoias cotidianas. Enrique Vila-Matas, con títulos como «Bartleby y compañía», crea
impostores literarios y obsesos que viven al borde del colapso.
rosa montero trae personajes heridos pero entrañables: en «La loca de la casa» aparecen identidades que no encajan y que buscan sentido en lo cotidiano. Javier Cercas, sobre todo en «Soldados de Salamina», presenta figuras moralmente ambiguas, sujetos que actúan fuera del molde social.
almudena grandes despliega familias y parejas fragmentadas en novelas como «Los aires difíciles», donde la disfunción se mezcla con la historia reciente.
Si quiero leer confusión existencial, recurro también a Carlos Ruiz Zafón y a
fernando aramburu: ambos abordan heridas personales y colectivas con personajes que fallan, mienten o se derrumban. Al final, me atraen esas lecturas porque son honestas en su desorden; me reconcilian con mis propias imperfecciones.