Me encanta cómo un atraco ficticio puede convertirse en conversación cotidiana en cualquier bar o grupo de amigos; por eso me gusta aclarar esto con calma: «L
a casa de papel» tiene cinco temporadas en España, tal y como se distribuyeron en Netflix. Al principio mucha gente hablaba de ‘partes’ porque Netflix dividió la historia en lanzamientos escalonados, pero hoy en día lo más común es referirse a esas entregas como las cinco temporadas oficiales. La quinta es la última entrega y cerró la trama principal, aunque se lanzó en varios volúmenes dentro de la misma temporada, lo que generó cierta confusión entre
espectadores que esperaban un solo bloque final.
Si pienso en la experiencia de verla aquí, recuerdo cómo cambió la conversación sobre series en general: pasó de ser un producto local a un fenómeno internacional, y eso también afectó la manera en que se contaron las temporadas y se publicitaron. Personalmente disfruté que cada temporada mantuviera tensión y renovara el foco sobre personajes distintos, aunque reconocí que al final las divisiones comerciales a veces rompen el ritmo de binge-watching que muchos prefieren. En cualquier caso, cinco temporadas es la cuenta clara y aceptada ahora.
Me quedo con la sensación de que, aunque el formato y la estrategia de lanzamiento pudieran ser discutibles, la serie dejó un sello en la cultura pop española y mundial; y ver esas cinco temporadas fue como asistir a una maratón emocional con subidas y bajadas memorables.