Me flipa el humor de Mo'Nique y siempre ando buscando dónde ver sus especiales cuando me da el antojo de reírme con su energía: en general lo más habitual es que su especial más conocido aparezca en servicios de suscripción grandes, pero los catálogos cambian según país. El especial que mucha gente nombra es «My Name Is Mo'Nique» (título en inglés), y durante los últimos años ha sido habitual encontrarlo en Netflix en varias regiones. Aun así, no es una regla fija: a veces pasa a otras plataformas o queda disponible solo para compra o alquiler digital. Por eso conviene comprobar primero Netflix si tienes cuenta; si no está allí, lo siguiente es mirar en tiendas digitales como Apple TV/iTunes, Google Play Películas o Amazon Prime Video, donde frecuentemente aparece para alquilar o comprar en formato digital. Otra ruta que uso mucho cuando quiero localizar un especial concreto es recurrir a buscadores de catálogo como JustWatch o Reelgood: metes el título o el nombre del artista y te dice en qué plataformas está disponible en tu país en ese momento. También vale la pena revisar directamente en YouTube, porque aunque el especial completo rara vez esté gratis, suelen colgarse clips largos y monólogos sueltos que te dan buen contexto. Además, algunas cadenas y servicios locales (por ejemplo, en ciertos países los derechos pueden quedar con servicios de cable o con plataformas regionales) pueden tener el especial incluido en su catálogo; por eso la combinación de Netflix → tiendas digitales → buscadores de catálogo suele ser la forma más rápida de confirmar la disponibilidad actual. Si solo quieres una experiencia cómoda sin cambiar de plataforma, mi recomendación práctica: abre Netflix y busca «Mo'Nique» o «My Name Is Mo'Nique» primero; si no aparece, abre JustWatch y selecciona tu país para que te muestre compras o alquileres digitales disponibles; como plan B siempre está Amazon Prime Video (compra/alquiler en muchos territorios) y Apple TV/iTunes. En lo personal, disfruto comprando el especial si no está en mi suscripción: me da libertad para verlo cuando quiera y a la vez apoyo directo al artista. Sea como sea, ver a Mo'Nique en vivo a través de su especial siempre es una buena inversión de tiempo: su mezcla de ironía, sinceridad y descaro funciona tanto en fragmentos como en la pieza completa, y cada plataforma tiene una calidad de reproducción distinta, así que si puedes elegir, opta por una versión en HD y con buen audio para captar todos los matices de su voz y cadencia.
2026-06-28 18:12:06
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En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda
Zafira
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Una empleada de mi empresa se fue a desahogarse en TikTok porque, según ella, yo no le aprobaba la licencia por matrimonio.
“Tenemos un bajo índice de matrimonios, una baja natalidad, y es culpa de ustedes, malditos capitalistas. ¡Ni siquiera me apruebas la licencia por matrimonio! ¿Para ti solo soy una esclava? Me creí tus mentiras, eso de ‘vamos a ser una empresa de puras mujeres, una empresa amigable con las mujeres’, y mírate ahora: se te cayó la máscara; ya se te vio la cara de capitalista que exprime a la gente hasta dejarla seca.”
El video explotó de la nada; un montón de jóvenes se sintieron identificados y se me fueron encima en redes, al punto de que hasta me mandaron navajas por correo.
Yo, como jefa, me lancé a hacer un live y me le fui directo contra ella.
“Lo siento, pero la licencia por matrimonio de Blanca no la voy a aprobar. Puede denunciar ante el Ministerio de Trabajo y pedir una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, puede demandarme en un juzgado laboral si quiere.”
El live reventó de gente.
Entre los que la apoyaban, aparecieron supuestos abogados y hasta se ofrecían a ayudarla gratis a demandarme, pero Blanca se quedó con el gesto tenso, como si no tuviera salida.
“Yo solo quería mi licencia; nunca pensé en renunciar, y mucho menos en demandar a Samantha…”
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«¡Vaya, gatita golosa y antojadiza!»
La foto mostraba a una chica con una diadema rosa de orejas de gato, comiendo barbacoa y sacando la lengua con las mejillas rojas por el picante.
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En menos de un minuto, un amigo en común comentó:
«¡Te olvidaste de cambiar de cuenta!»
Así que la nueva publicación de Alejandro desapareció sumamente rápido, pero pronto reapareció en las redes sociales de Mariana. Poco después, entró la llamada de Alejandro.
Antes, yo habría guardado capturas de pantalla y lo habría llamado primero para reclamarle; definitivamente no habríamos terminado sin una pelea.
Pero, esta vez, muy consideradamente, esperé hasta que la llamada se cortara sin contestar.
En la familia Valenti, naces con un chip. Lo tienes metido en el biorreloj de tu muñeca y la pantalla marca la cuenta regresiva de tu vida.
Todos veían cómo se consumían los números en el reloj de mi hermana y en el mío... Ella iba a morir cuando cumpliera los dieciocho.
Por eso Vivian se convirtió en la princesa intocable de nuestra sádica realidad. Cada vestido bordado con diamantes era para ella. Las joyas más exóticas le pertenecían. Hasta el último rastro de humanidad de papá era suyo; ese único destello de calidez que solo mostraba después de enfundar su arma.
Yo le tenía lástima. Su tiempo se acababa. Pero, por Dios, cómo la envidiaba. Tenía todo lo que yo nunca tuve: el amor de mis papás.
Luego llegó la noche de su cumpleaños. Mis papás tenían miedo de que yo armara un berrinche y desatara la furia del Capo de alguna familia aliada. Así que me encerraron en el sótano. Húmedo. Helado. Mientras una fiebre mortal me consumía por dentro.
Golpeé la pesada puerta de roble con los puños.
—¡Mamá, por favor! ¡Déjame salir! —supliqué con la voz rota—. ¡Estoy volando en fiebre! Me va a estallar la cabeza...
Del otro lado, la voz de mi mamá cortó el aire como una trampa de acero.
—¡Ya basta, Sienna! Hoy es el cumpleaños dieciocho de tu hermana. ¡Su último día de vida! Deja el show. ¿Es que no puedes aguantarte por el honor de la familia?
—Pero de verdad estoy enferma... —balbuceé.
El taconeo se alejó por el pasillo hasta desaparecer por completo.
Después de eso, la oscuridad me devoró. Y en mi muñeca, el reloj emitió el destello de una alerta crítica.
ALERTA CRÍTICA: Incongruencia en signos vitales. Datos del chip vinculado incompatibles. Por favor, verifique al usuario.
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Acto seguido, me pasó una segunda nota.
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Me llamo Tomás Mora. En Semana Santa tenía pensado irme de luna de miel a la playa con mi esposa. Nunca imaginé que la mejor amiga de mi esposa también quisiera venirse con nosotros. Y lo más absurdo fue que en el hotel solo quedaba una habitación con cama matrimonial.
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Recuerdo la discusión pública que se armó alrededor de Mo'Nique como si fuera una telenovela con invitados de lujo: tuvo de todo, desde acusaciones directas hasta debates sobre justicia salarial. Su conflicto con Netflix en 2017-2018 marcó un antes y un después en cómo muchos vieron tanto su carrera como la conversación sobre cuánto valen las mujeres negras en la comedia y el entretenimiento. Ella rechazó una oferta económica que consideró insultante y lanzó una campaña muy visible denunciando desigualdades; lo que siguió fue un choque entre defensa de principios y consecuencias profesionales reales.
La manera más inmediata en la que la disputa la afectó fue en la percepción pública y en sus relaciones en la industria. Por un lado, ganó el respeto de quienes la vieron defendiendo dignidad y equidad salarial: su voz encendió el debate sobre por qué ciertas figuras reciben cheques millonarios mientras otras, a pesar de tener premios y trayectoria, se les ofrece mucho menos. Por otro lado, la exposición masiva también polarizó la opinión. Algunos colegas y figuras públicas la apoyaron; otros criticaron su enfoque o cuestionaron la narrativa. Netflix explicó que su oferta respondía a sus criterios de mercado en ese momento, y la discusión se volvió menos sobre una cifra concreta y más sobre el sistema entero que fija salarios en Hollywood.
En términos de carrera práctica, Mo'Nique misma afirmó que hubo represalias: pérdida de roles, restricciones de visibilidad en ciertos círculos y, en su relato, un bloqueo por parte de tomadores de decisiones. Es difícil medir con exactitud qué parte fue efecto directo de esa disputa y qué parte obedeció a la dinámica normal de la industria, pero lo cierto es que su perfil en cine y televisión mainstream no tuvo un repunte inmediato después del conflicto. Sin embargo, también hay otra cara: su postura le dio a Mo'Nique una renovada plataforma como activista por la equidad, y eso le permitió explorar caminos alternativos —giras de comedia en vivo, apariciones más controladas y la posibilidad de crear o distribuir contenido fuera de los moldes tradicionales—, algo que muchos artistas valoran por la libertad creativa.
Al final, lo que dejó este episodio fue más que un culebrón contractual: ayudó a visibilizar desigualdades reales y obligó a la industria y al público a discutir cifras, poder y raza con más franqueza. Mo'Nique pagó un precio en términos de relaciones y oportunidades inmediatas, pero también consolidó una imagen muy clara: la de alguien que no está dispuesta a aceptar menos de lo que considera justo. Esa mezcla de principios y costos personales seguirá siendo parte de su legado, y la conversación que ella reavivó sobre salarios y respeto profesional todavía resuena en debates sobre cómo valorar a las artistas en igualdad de condiciones.
Me encanta poder ver canales infantiles en directo desde el móvil y la respuesta corta es: sí, la programación de «Boing» suele estar disponible en streaming, pero con matices según el país y la plataforma que uses.
En España, normalmente puedes encontrar la emisión en directo de «Boing» a través de la plataforma de Mediaset España, «Mitele», o en la web oficial del canal cuando ofrecen el canal en abierto. En Italia, la emisión en directo aparece habitualmente en «Mediaset Play» (la plataforma de Mediaset Italia). Además, muchos operadores de TV y paquetes digitales integran la señal en sus aplicaciones (por ejemplo apps de fibra o de televisión por suscripción), así que si tienes una cuenta con algún proveedor suele ser muy cómodo verlo desde ahí. Ten en cuenta que hay derechos de emisión: algunos episodios concretos o franjas pueden estar bloqueadas fuera del país o requerir registro gratuito en la plataforma.
Si lo que buscas es un episodio o una serie concreta que se emite en «Boing», es bastante frecuente que esos contenidos también estén disponibles bajo demanda en otras plataformas según acuerdos de licencias: servicios como plataformas de streaming generalistas o los catálogos de los distribuidores pueden tener las series infantiles y animadas que vemos en «Boing». Aun así, la parrilla lineal (lo que esté emitiéndose en este preciso momento) es la que verás en la señal en directo de la web/app del canal; la disponibilidad on-demand varía mucho por título y territorio.
Para comprobarlo rápidamente yo haría esto: entra en la web oficial de «Boing» o en la app de «Mitele» / «Mediaset Play», busca la opción ‘en directo’ o ‘ver canal’ y confirma la emisión. Si estás en el extranjero y no aparece, puede que esté geobloqueada; algunas personas usan la app del operador de TV al que están suscritas (si la tienen) porque suele funcionar fuera de la web del canal. Otra pista útil es mirar las redes sociales del canal o la guía de programación en su web para confirmar qué se está emitiendo hoy. Si por cualquier motivo no puedes acceder, muchas series posteriores se vuelven a emitir o pasan a catálogo de VOD, así que suele haber alternativas.
Personalmente, me gusta comprobar primero la app oficial y después las plataformas del operador: es la forma más segura y sin sorpresas. Ver «Boing» en streaming es bastante cómodo hoy en día, solo hay que fijarse en la región y en si se necesita registro; con eso resuelto, solo queda elegir episodio y disfrutar.