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Tengo un punto de vista más fan y directo: yo consumo mucho webcomic y sigo a dibujantes españoles que se inspiran en el manga y en la estética futurista. Lo que más me llama la atención son las portadas coloridas con paletas neón, personajes con implantes y ciudades que parecen laberintos tecnológicos. No siempre son obras largas; a veces son minicómics o tiras que condensan una idea futurista en pocas páginas.
Yo suelo descubrir estas joyitas en redes y en los espacios de fanzines en convenciones. Para mí, la magia está en ver cómo se combinan recursos del manga —ojos grandes, planos cerrados, ritmo acelerado— con motivos futuristas como engranajes, pantallas y arquitectura imposible. Me hace ilusión pensar que esa escena está creciendo: cada vez hay más autoras y autores que se atreven a mezclar influencias y eso da resultados muy frescos.
Me resulta emocionante ver cómo la generación joven de dibujantes españoles está jugando con lo futurista dentro de una estética claramente influida por el manga. Yo publicaría mis cómics en plataformas digitales y noto que muchos colegas usan recursos típicos del manga —encuadres dinámicos, onomatopeyas estilizadas, ritmo de página— para contar historias futuristas: ciudades verticales, biotecnología y redes de realidad aumentada.
En mis conversaciones con otros autores, la mayoría señala que el futurismo llega por dos vías: la herencia de las vanguardias y la cultura pop (cine, anime, videojuegos). No es raro ver proyectos autoeditados con portada de neón y guion que explora utopía o distopía. Si buscas ejemplos, fíjate en antologías de webcomics en español y en hashtags relacionados; ahí es donde brotan las propuestas más arriesgadas. Desde mi punto de vista joven y práctico, esa escena es el caldo de cultivo perfecto para propuestas que combinan sensibilidad europea, narrativa manga y una fascinación por el futuro.
Me interesa el tema desde una lectura más analítica y te explico lo que he observado: en España no se consolidó un "manga" autóctono con la misma institucionalidad que en Japón, pero sí emergió una hibridación constante. Yo investigo historiales culturales y veo cómo el futurismo (la vanguardia histórica) dejó huellas que, adaptadas a la tradición del cómic español, confluyen con las convenciones del manga contemporáneo. Los autores experimentales tienden a recuperar elementos futuristas —velocidad, tecnología, ruptura formal— y los integran en narrativas gráficas que emplean recursos mangas como el montaje cinético y la expresividad exagerada.
Desde mi lado más académico, me interesa también señalar que muchas de estas obras no se etiquetan explícitamente como "futuristas"; el rasgo aparece como una estética o un leitmotiv. Investigando portafolios y catálogos de pequeñas editoriales he encontrado relatos cortos de ciencia ficción que adoptan mirada manga: composición rítmica, viñetas en diagonales y tipografías manipuladas. Para quien estudia cómic, ese cruce es un ejemplo claro de hibridación cultural y de cómo los movimientos estéticos se reconfiguran en contextos locales. En lo personal, valoro la riqueza formal que surge de esa mezcla.
Me gusta rastrear rarezas del cómic y te digo que sí hay eco del futurismo dentro del llamado "manga español", aunque no siempre se presenta como una etiqueta clara. Yo llevo años siguiendo fanzines, publicaciones independientes y algunos autores que adoptan estética manga y la mezclan con futurismo: luces de neón, ciudades distópicas, máquinas que parecen esculturas. En mi experiencia, ese cruce suele aparecer más en la escena indie y en webcomics que en grandes editoriales: los autores experimentan con formas, narrativa visual y sonidos gráficos que recuerdan tanto al futurismo clásico como al cyberpunk moderno.
Si te interesa buscarlo, suelo mirar en plataformas como Webtoon, Tapas o en redes (Instagram y Twitter) donde muchos dibujantes publican series cortas; también me paso por el «Salón del Manga» para descubrir autopublicaciones. Editores medianos como Astiberri o Norma publican afines, pero lo más jugoso suele estar en fanzines y antologías locales. Personalmente, disfruto ver cómo la influencia futurista aparece en páginas sueltas: tipografías agresivas, composición en diagonal, y personajes que parecen salidos de una utopía tecnológica.
Al final, el fenómeno existe pero es híbrido: no tanto "manga español inspirado en el futurismo" como una etiqueta fija, sino una corriente creativa viva que mezcla herencias clásicas con estética manga. Me encanta toparme con esas obras porque siempre traen giros visuales inesperados.