5 Réponses2026-05-15 01:30:34
Me sorprende lo interesada que sigo estando en lo que hace Marina Pérezagua; he estado al tanto de sus movimientos editoriales y, hasta mediados de 2024, no he visto anuncios de nuevas novelas suyas que hayan salido recientemente. He leído sus entrevistas y sigo a varias editoriales y ferias literarias donde suele aparecer, y lo que más he visto son reimpresiones, antologías en las que participa y proyectos de narrativa breve o actividades en vivo, más que estrenos de novelas largas nuevas.
Eso no quiere decir que esté inactiva: la sensación que tengo es que se ha volcado en formatos distintos a la novela en estos últimos tiempos, como lecturas, relatos cortos y colaboraciones culturales. Personalmente me gusta seguirla en redes y en boletines de las editoriales porque cuando anuncia una novela nueva se nota la expectación. Me quedo con la ilusión de que, si decide volver a publicar una novela, será algo trabajado y con su sello personal, y yo estaré ahí para leerla con ganas.
1 Réponses2026-05-15 21:21:44
Me fascina cómo Marina Pérezagua convierte lo personal en espejo social; su escritura me parece una mezcla de ternura y denuncia que pone nombres y rostros a problemas que a menudo quedan en la sombra. Sus novelas no rehúyen la realidad: exploran la violencia de género, la pobreza, la fragilidad de la memoria y las huellas de la migración con una voz que alterna la ternura y la rabia. Esa combinación hace que sus personajes no sean meros arquetipos, sino personas con contradicciones y heridas, lo que obliga al lector a mirar de frente situaciones difíciles en lugar de pasar de largo.
Su técnica narrativa ayuda mucho a ese enfoque social. Suele utilizar voces múltiples, testimonios que se entrelazan y fragmentos casi documentales que dan cuerpo a historias cotidianas pero con una carga simbólica potente. Al leerla se percibe una mezcla de investigación y poesía oral: hay escenas que parecen extraídas de entrevistas, otras que son pura imaginación lírica, y esa tensión genera empatía y comprensión. El resultado es una literatura comprometida pero nunca moralizante: te muestra la complejidad humana detrás de un problema social y te deja con preguntas más que con respuestas fáciles.
Además, su mirada suele estar atenta a la vulnerabilidad de infancia y adolescencia, y a cómo el entorno —familia, comunidad, instituciones— moldea destinos. Ahí se tocan temas estructurales como la falta de oportunidades, las discriminaciones silentes y la invisibilización de mujeres y comunidades marginadas. A nivel emocional, su prosa consigue que no te limites a leer datos: sientes el peso del abandono, la rabia contenida y la búsqueda de reparación. Eso convierte sus novelas en espacios de denuncia cultural que fomentan la conversación pública, porque no se quedan solo en el ámbito íntimo; invitan a repensar políticas, estereotipos y responsabilidades colectivas.
En lo personal, encuentro reconfortante y a la vez desgarrador que una autora use la ficción para traer a la luz temas que la sociedad tiende a relegar. Sus libros me dejan con la sensación de haber conocido a alguien real y con el impulso de compartir esas voces con otras personas. Si te interesan lecturas que sean a la vez cuidadosas en el lenguaje y contundentes en el fondo, su obra suele funcionar muy bien: te mueve por dentro y te empuja a mirar fuera. Al cerrar una de sus historias, la reflexión suele quedarse conmigo un tiempo, recordándome que la literatura puede ser un puente entre la empatía personal y la acción social.
5 Réponses2026-05-15 10:26:57
Me llama la atención lo frecuentemente que se menciona a Marina Pérezagua cuando se habla de voces femeninas destacadas en la literatura contemporánea española.
Sí, Marina Pérezagua ha recibido premios y reconocimientos a lo largo de su carrera. Aunque su obra se mueve entre la narrativa para adultos y la literatura infantil y juvenil, los jurados y la crítica la han premiado y citado en diversas convocatorias, además de concederle becas y residencias que han impulsado sus proyectos. Estas distinciones no solo avalan su calidad literaria, sino que también han ayudado a que su obra llegue a nuevos públicos y sea traducida fuera de España.
Personalmente disfruto cómo esos reconocimientos han permitido que lectores distintos la descubran: cuando un libro suyo aparece en una lista o consigue un premio, suele ser una buena excusa para volver a compartirlo con amigos y recomendarlo en el club de lectura.
1 Réponses2026-05-15 09:37:23
Me encanta cuando las autoras usan su propia voz para multiplicar la intensidad de un relato, y con Marina Pérezagua sucede justo eso: sí comparte materiales en audio, aunque la forma varía según el proyecto y la plataforma. Ha participado en lecturas públicas, programas de radio y en ocasiones han publicado versiones grabadas de sus piezas; además, muchas de sus intervenciones y fragmentos pueden encontrarse en plataformas de audio y redes donde suele aparecer leyendo textos cortos o conversando sobre literatura. Si buscas la experiencia de oír su voz narrando sus textos, hay varios caminos que suelen funcionar y que me han dado buenos resultados cuando la he seguido.
Para rastrear esas grabaciones yo siempre empiezo por las plataformas de audiolibros y las distribuidoras de los sellos editoriales: servicios como Audible, Storytel, Apple Books o las secciones de audiolibros de las editoriales en España suelen listar versiones narradas de obras contemporáneas. También conviene revisar la web y las redes oficiales de la autora: muchas veces cuelgan enlaces a lecturas, entrevistas o podcast donde participa. Otra fuente que nunca falla son los programas culturales de radio (emisoras públicas y privadas) y los podcasts literarios: Marina ha intervenido en espacios culturales que después suben episodios a Spotify, iVoox o plataformas similares, y ahí puedes encontrar lecturas en directo, coloquios y extractos sonoros que no aparecen en tiendas de audiolibros tradicionales.
Si lo que quieres es material corto y gratuito, mi truco es mirar Instagram, YouTube y, últimamente, TikTok: autores y editoriales comparten fragmentos grabados en directos, cápsulas de lectura y videos subtitulados donde la voz es protagonista. SoundCloud y Bandcamp también son buenos rincones para piezas sueltas o colaboraciones con músicos y artistas sonoros; muchas veces los eventos literarios grabados (ferias, festivales, ciclos de lectura) terminan alojados en esos sitios. Al buscar, usa combinaciones sencillas como el nombre de la autora más palabras clave tipo “lectura”, “podcast”, “audiolibro” o “entrevista” para filtrar. También te recomiendo revisar las fichas de sus libros en las webs de las editoriales porque suelen indicar si existe una versión en audio o si hubo presentaciones grabadas asociadas al título.
Para cerrar, me resulta muy gratificante escuchar a Marina leer: su entonación y ritmo en vivo dan otra capa al texto que no siempre capta la lectura silenciosa. Si quieres una experiencia más completa, considera apoyar las versiones oficiales en plataformas de pago o acudir a sus presentaciones en vivo cuando esté en cartelera, porque ahí suele surgir lo más interesante: anécdotas, variaciones en la lectura y preguntas del público que enriquecen la obra. Oír a la autora contar sus historias es una forma preciosa de acercarse a su mundo narrativo, y cada hallazgo sonoro siempre invita a volver al libro con otros oídos.
5 Réponses2026-05-01 14:37:49
Me encanta escuchar a Liniers hablar porque sus explicaciones siempre tienen esa mezcla de sencillez y sorpresa que aparece en sus tiras.
En varias entrevistas cuenta que su proceso creativo parte de la rutina: cuadernos, lápiz y un espacio cotidiano donde dejar que las ideas aparezcan sin forzarlas. Me gusta cómo describe esas sesiones como pequeñas pruebas de juego; anota frases, garabatea personajes y no teme a lo inservible, porque lo desechado muchas veces le devuelve algo inesperado. También menciona que a veces empieza por una imagen concreta, otras por un chiste o por una sensación vaga que va puliendo.
Lo que siempre me queda es su insistencia en la paciencia y en el placer de dibujar sin prisa. No busca fórmulas, but sí repite ciertos rituales: tomar café, escuchar música, mirar objetos comunes. Eso le permite combinar humor y melancolía sin perder frescura, y su proceso termina siendo más una conversación con la hoja que una lista de pasos. Es una forma humilde y honesta de crear que me inspira a abrir mi propio cuaderno con menos miedo.
4 Réponses2026-06-09 09:31:49
Me fascina la manera en que María Hesse habla de su proceso creativo; lo siento cercano y, al mismo tiempo, disciplinado.
Con frecuencia relata que todo empieza en cuadernos llenos de esbozos rápidos: garabatos en el metro, notas de color en un bar, pequeños apuntes de gestos y frases que le llaman la atención. Esos cuadernos funcionan como un banco de memoria visual donde guarda ideas hasta que alguna de ellas pide salir. Luego trabaja en viñetas y miniaturas para probar composiciones, buscando siempre una lectura clara y una carga emocional precisa.
También insiste en dejar espacio para el error y la sorpresa: muchas veces un accidente con tinta o una mancha de acuarela se convierte en el punto de partida para una escena. Mezcla técnicas analógicas —tinta, acuarela, gouache y collage— con retoques digitales cuando hace falta, pero mantiene la huella manual como sello. Me gusta cómo permite que la investigación y la vida cotidiana alimenten la narrativa, y cómo prioriza la honestidad emotiva por encima de la perfección técnica. Esa mezcla de método y juego me inspira mucho en mi propio trabajo.
1 Réponses2026-05-15 07:24:26
Me encanta seguir la trayectoria de Marina Pérezagua y ver cómo su vida literaria se mezcla con proyectos colectivos; sí, ha colaborado con otros autores y creadores en múltiples formas. No se limita a publicar novelas o cuentos en solitario: su voz aparece en antologías, colabora en revistas literarias y participa en encuentros donde comparte textos y escenarios con compañeros de oficio. Además, su faceta de narradora oral la lleva a trabajar mano a mano con músicos, ilustradores y dramaturgos en espectáculos interdisciplinarios, lo que convierte algunas de sus piezas en experiencias conjuntas más que en obras solitarias.
En el plano editorial suele sumarse a proyectos colectivos, ya sea aportando relatos para antologías temáticas o escribiendo textos para publicaciones colaborativas. También participa con frecuencia en festivales y ciclos de lectura donde lee junto a otros autores, hace mesas redondas y construye textos en grupo en talleres públicos; ese tipo de colaboraciones fortalecen la comunidad literaria local e internacional. A nivel multimedia, no es raro encontrarla en sesiones en las que la narración se acompaña de música en directo o proyecciones, trabajos que requieren sincronía y diálogo con artistas de otros campos. Todo eso demuestra que su trabajo no nace aislado, sino que dialoga mucho con terceros.
Lo que más disfruto de estas colaboraciones es cómo enriquecen su voz: al cruzarse con otros escritores y artistas ella explora ritmos narrativos distintos, permite variaciones formales y se aventura en formatos menos convencionales (cuentos hablados, piezas cortas compartidas, libros colectivos que mezclan estilos). Ese tejido colaborativo también abre puertas a lectores que quizá no la habrían descubierto de otra manera, porque aparece en proyectos con enfoques variados —infantil, experimental, periodístico o performativo— y así su obra alcanza audiencias más amplias. En lo personal, ver a una autora tan versátil participar en iniciativas conjuntas me recuerda que la literatura vive tanto en la página como en la conversación y en el escenario.
Si te interesa un punto concreto de su carrera —por ejemplo sus participaciones en antologías, sus espectáculos de narración o colaboraciones con ilustradores— suele ser fácil rastrear esas referencias en su página de autora o en la ficha de sus editoriales y festivales donde participa. En cualquier caso, su predisposición a colaborar es parte esencial de su perfil creativo y una de las razones por las que su obra resulta tan viva y accesible.
3 Réponses2026-05-08 23:32:19
Me encanta cómo Vázquez comparte su trabajo de manera tan accesible y honesta; sí, explica su proceso creativo con bastante detalle, pero lo hace en varios niveles según el medio y la audiencia. En sus publicaciones y timelapses suele comenzar mostrando las ideas sueltas: bocetos rápidos, miniaturas y notas sobre ritmo o lectura de página. Luego avanza a la composición y la construcción de formas, marcando qué busca transmitir en cada viñeta o escena. No es solo técnica: también habla de referencias, de dónde saca luz y color, y de cómo una decisión narrativa cambia toda la imagen.
En otras ocasiones, sobre todo en entrevistas y clases, se detiene en herramientas concretas: pinceles digitales favoritos, atajos de teclado que usa para limpiar, y trucos para texturas o para integrar fondos y personajes sin perder legibilidad. Me gusta que muestre errores y correcciones; ver las capas ocultas y las rectificaciones enseña más que un paso a paso impecable. Claro, hay detalles que guarda para contenido exclusivo o para proyectos personales, pero en general su práctica es muy divulgativa y útil para quien quiera aprender.
Personalmente, lo que más valoro es la mezcla entre intención narrativa y oficio: no solo me dice cómo hace una línea, sino por qué la hace así. Eso convierte sus explicaciones en algo inspirador y aplicable, incluso si tu estilo es distinto.