Me acuerdo perfectamente de ver su cara en la serie y quedé gratamente sorprendido: sí, Lizzy Greene aparece en «A Million
little Things». No es el rol principal de la trama, pero sí interpreta a una adolescente que se cruza con las vidas de los protagonistas en varios episodios, con un tono más bien recurrente que aporta frescura a algunas subtramas familiares. Viniendo de su etapa en programas infantiles, verla en un drama adulto me pareció un cambio interesante que demuestra que puede moverse entre estilos sin perder naturalidad.
En la pantalla su personaje funciona como un contraste generacional: trae problemas y emociones típicas de la juventud que chocan con las decisiones más grandes de los adultos, y eso crea escenas sinceras y a veces conmovedoras. A mí me llamó la atención cómo, en esas escenas cortas, Lizzy logra transmitir inseguridad y determinación al mismo tiempo; no necesita muchas líneas para dejar una impresión. Además, su presencia ayuda a humanizar a los personajes mayores, porque muestran cómo sus decisiones afectan a la siguiente generación.
Si te interesa ver exactamente dónde aparece, lo mejor es checar los capítulos de las primeras temporadas en los que las tramas familiares y los conflictos personales están más en primer plano: ahí es donde suele entrar su personaje. En general me dejó una sensación positiva: no roba el foco, pero suma matices y ver a una actriz joven entrando en un drama así siempre me parece refrescante. Personalmente me gustó verla crecer como actriz, y sigo con curiosidad lo que hará después, porque tiene carisma y funcionaría muy bien tanto en roles de comedia como en drama más serio.