No puedo evitar sonreír al recordar a ese
payaso escalofriante de «It» (2017).
En esa película los p
rotagonistas juveniles son los que llevan el peso: Jaeden Martell interpreta a Bill Denbrough,
el chico con la voz rota y la obsesión por encontrar a su hermano; Finn Wolfhard es Richie Tozier, el parlanchín del grupo; Sophia Lillis da vida a Beverly Marsh, con una fuerza y vulnerabilidad que se sienten reales; Jeremy Ray Taylor aparece como Ben Hanscom, el nuevo d
el pueblo que enamora con su sensibilidad; Wyatt Oleff es Stanley Uris, el más nervioso pero con una fibra moral sólida; Jack Dylan Grazer hace de Eddie Kaspbrak, el hipocondríaco que no deja de crecer en pantalla; Chosen Jacobs encarna a Mike Hanlon, atento y observador.
Aparte está Jackson Robert Scott, que interpreta al pequeño Georgie Denbrough cuya desaparición desencadena todo, y Bill Skarsgård, que brilla —para mal— como Pennywise, el payaso. Entre los antagonistas escolares están Nicholas Hamilton como Henry Bowers y Owen Teague como Patrick Hockstetter. Esa mezcla de caras jóvenes y la perturbadora actuación de Skarsgård es lo que me quedó grabado: un reparto que funciona porque cada quien aporta algo distinto, desde miedo físico hasta ternura sincera.