Me encanta lo directo de esa pregunta: la película que hasta ahora ha recaudado más en todo el mundo no se apoya en un 'cuento de amor' clásico como fuente primaria. Hablo de «Avatar» (2009), dirigida por
james cameron, que durante años fue la número uno en taquilla global y combina aventura, ciencia ficción y una historia de amor entre Jake
sully y Neytiri como uno de sus ejes emocionales, pero no se basa en un relato romántico tradicional ni en un cuento de hadas específico. Es más bien una creación original que toma prestados arquetipos —el forastero que aprende a valorar otra cultura, el amor que atraviesa barreras— que todos reconocemos, pero no viene de un cuento de amor concreto ni de una novela romántica clásica.
Si la pregunta va por otro lado y busca cuál es la película de gran taquilla que sí se inspiró en un cuento de amor tradicional, ahí hay candidatos mucho más claros. La adaptación de Disney «La
bella y la bestia» (2017), basada en el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, fue una de las películas más taquilleras basadas en un relato romántico: superó los 1.200 millones de dólares en todo el mundo y es un ejemplo perfecto de cómo un cuento de amor clásico puede convertirse en fenómeno masivo contemporáneo. Otra referencia importante es «
titanic» (1997), que aunque no procede de un cuento tradicional, sí construye una historia de amor inolvidable ambientada en un hecho histórico real; su impacto emocional y comercial la mantuvo en la cumbre durante décadas, y ajustada por inflación sigue entre las mayores recaudadoras de la historia.
Me divierte pensar en por qué ciertos
cuentos de amor funcionan tan bien en taquilla: los arquetipos románticos ofrecen identificación instantánea, y al mezclarlos con espectaculares recursos visuales, acción o mitología contemporánea se consigue conectar con audiencias masivas. La fusión entre un mito amoroso reconocible —como el de «La Bella y la Bestia» o los relatos de amantes separados por clanes o culturas— y una producción de gran escala suele multiplicar el atractivo. También hay casos en que una película romántica más modesta, basada en novelas populares (por ejemplo muchas adaptaciones de Nicholas Sparks), logra grandes cifras relativas aunque no rivalicen con los gigantes de la ciencia ficción o las superproducciones familiares.
En resumen, si hablamos estrictamente de la película más taquillera, esa no viene de un único cuento de amor clásico, sino de una idea original con tintes románticos: «Avatar». Si la intención es hallar la mayor recaudadora que sí beba de un cuento de amor tradicional, «La Bella y la Bestia» (2017) es la candidata más clara. Me encanta ese contraste: a veces la industria premia la originalidad épica, y otras veces devuelve fuerza a relatos antiguos que siguen sorprendiendo al público moderno.