Me encanta imaginar la estantería perfecta, y con «
te di ojos y miraste las tinieblas» hay varias rutas dependientes de lo que quieras sacar del libro.
Si estás empezando y solo quieres disfrutar la historia sin complicaciones, yo optaría por la edición de bolsillo o tapa blanda: es ligera, barata y fácil de llevar a cafés o viajes. La tipografía suele ser cómoda para lectura larga y si es la versión española estándar, trae menos añadidos que puedan distraer. Para el lector ocasional, eso tiene todo el sentido del mundo.
Ahora, si te apasiona el objeto libro como tal, buscaría una edición de tapa dura o de colección: mejor encuadernación, papel de mayor gramaje y, a veces, cubiertas o impresiones especiales que hacen que el libro sea un placer abrir y mirar. También existen ediciones con prólogo o notas del autor que enriquecen la lectura, y si quieres regalar o tener algo que envejezca bonito en la estantería, esa es la opción que elegiría.
Personalmente, me atraen las ediciones intermedias: tapa blanda con sobrecubierta o ediciones con ilustraciones moderadas, porque combinan estética y portabilidad. Al final, elige según cuánto valore el tacto del libro frente a la comodidad de leerlo en cualquier parte; yo suelo alternar entre ambas dependiendo del ánimo.