Me encanta hablar de esto porque hay pocas novelas que capturen tan bien el alma de Argelia como algunas de Yasmina Khadra. Una de las más imprescindibles es «Ce que le jour doit à la nuit» —publicada en español como «Lo que el día debe a la noche»—, una novela amplia y emotiva que recorre la vida en la Orán colonial y los vaivenes personales y políticos hasta la independencia. Es casi una saga familiar: amor, amistad, traiciones y el choque entre identidades bajo la ocupación y la transición. Esa obra es la que más directamente retrata el suelo, los olores y las tensiones sociales de Argelia en el siglo XX.
Otra novela que aborda Argelia, aunque desde un ángulo más oscuro, es «Morituri». Allí Khadra se mete en los entresijos de la violencia interna y las heridas abiertas de la
guerra civil argelina; no es una postal, sino un golpe directo a las contradicciones del país, la radicalización y el desastre humano que vino con esa década sangrienta. Además de estas dos, muchas de sus otras novelas contienen ecos argelinos: el exilio, la memoria colonial, la culpa y la identidad aparecen con frecuencia en su obra, incluso cuando la acción se traslada a otros escenarios.
Si tuviera que resumir en una impresión personal, diría que para entender Argelia a través de su pluma conviene empezar por «Ce que le jour doit à la nuit» y seguir con «Morituri», porque juntas ofrecen tanto la trama histórica y familiar como la experiencia del conflicto contemporáneo.