En mi estantería nunca he encontrado una
película española que trate el whitewashing como tema central y explícito; más bien lo que hay son debates sobre casting y representaciones que se quedan cortas. El fenómeno de blanquear personajes (o de no contratar a actores de los orígenes que representan esos papeles) ha sido más visible en Hollywood, pero en España también se han señalado prácticas problemáticas: por ejemplo, producciones internacionales rodadas aquí como «Exodus: Gods and Kings» generaron críticas porque personajes históricamente del Cercano
oriente fueron interpretados por actores occidentales; aunque no es una película española, su
rodaje en Almería la conectó con la industria local y avivó el debate. Asimismo, algunos críticos han comentado cómo biopics o dramas históricos españoles a veces prefieren rostros conocidos de España para encarnar figuras latinoamericanas o magrebíes en lugar de dar oportunidad a actores de esos orígenes, lo que se percibe como una forma sutil de borrado cultural.
No quiero forzar ejemplos donde no los hay: si la pregunta es sobre filmes que narran el acto de whitewashing dentro de su trama, la respuesta corta es que casi no existen títulos españoles que aborden eso de forma metatextual. En cambio, sí hay cine español que trata temas cercanos —identidad,
racismo y migración— como «
princesas» (sobre la vida de trabajadoras
sexuales y la presencia migrante) o
documentales y piezas de no ficción que denuncian discriminación, por ejemplo «Ciutat Morta», que pone sobre la mesa exclusión y vulnerabilidad. En mi opinión, la industria necesita más
autocrítica y obras que hagan visible el problema de forma directa; me encantaría ver una película española que afronte el whitewashing desde dentro y no sólo que lo provoque con decisiones de casting.