4 Jawaban
Hace años que guardo en mi cabeza una lista de películas españolas que, más que entretener, me hicieron pensar como sociólogo aficionado y cuestionar el mundo que me rodea.
Si tengo que destacar algunas, no puedo dejar de mencionar «Los lunes al sol» porque habla sin adornos de la desocupación, la identidad laboral y la pérdida de dignidad en un contexto postindustrial; «Te doy mis ojos» se queda conmigo por su retrato íntimo y social de la violencia de género y de cómo la red social y familiar influye en la permanencia o salida de una relación abusiva. «La lengua de las mariposas» y «El espíritu de la colmena» exploran la memoria colectiva y el peso del franquismo en la infancia y la educación. También encuentro muy útil para debates sobre globalización y colonialismo «También la lluvia», que entrelaza historia y presente para mostrar resistencias y conflicto por recursos.
Al final me gusta ver estas películas con amigos, tomar notas mentales y pensar en preguntas sociológicas: ¿qué estructura social reproduce esta historia? ¿qué actores colectivos aparecen? Esa mezcla de cine y análisis siempre me deja con nuevas ideas y ganas de seguir indagando.
Si te apetece una lista rápida y directa pensada para maratones con intención sociológica, aquí van algunas opciones que suelo recomendar entre amigos y familiares.
Para desigualdad y clase está «Los lunes al sol»; sobre violencia de género, «Te doy mis ojos»; para la huella del franquismo y la infancia, «La lengua de las mariposas»; sobre corrupción y cambios sociales en zonas rurales, «La isla mínima»; en temas de globalización y explotación, «También la lluvia»; y para la precariedad y la inmigración urbana, «Biutiful». Cada una aborda problemas que sociólogos en España analizan a diario: precariedad laboral, memoria histórica, género, migración y control social. Me gusta acabar estas sesiones con una cerveza y una conversación larga sobre lo que la película no dice explícitamente, porque ahí suele estar lo más interesante.
Me resulta fascinante cómo el cine documental español ha contribuido a debates sobre memoria, poder y transición democrática, y suelo acercarme a esos títulos con actitud crítica y curiosa.
Documentales como «El silencio de otros» ponen sobre la mesa la memoria histórica, las heridas no cerradas del franquismo y las luchas por justicia; son excelentes para analizar movilizaciones civiles, derecho a la verdad y procesos de reparación. Por otro lado, «Ciutat morta» o filmes que investigan casos de violencia policial ofrecen material de primera para discutir institucionalidad, estigmatización de clases populares y protesta social. En mi experiencia, ver documentales y luego leer artículos de sociología comparativa convierte la experiencia audiovisual en una herramienta potente para entender cómo se construyen narrativas públicas y qué actores se benefician o sufren dichas narrativas. Me quedo con la sensación de que el cine documental puede encender debates que la academia, sola, muchas veces no alcanza a movilizar.
En las tertulias del campus soy de los que siempre suelta títulos para ilustrar debates sobre migración, género o precariedad.
Para la inmigración y la marginalidad urbana suelo recomendar «Biutiful» por su mirada cruda sobre la vida de los inmigrantes en la gran ciudad y la precariedad económica; para debates sobre prostitución y redes de exclusión está «Princesas», que aborda la vulnerabilidad, la salud pública y la estigmatización. Si el tema es prisión y control social, «Celda 211» facilita preguntas sobre violencia institucional, jerarquías dentro del sistema penitenciario y cómo las narrativas públicas moldean la legitimidad del castigo. Estas películas funcionan como casos para discutir conceptos sociológicos en el aula o en una charla informal, y siempre provocan buenas conversaciones sobre estructura, agencia y resistencia.