Me flipa cómo algunos músicos llevan una carrera
paralela que a veces cuenta igual o más que lo que hacen en la banda grande; en el caso de Eric Singer, el proyecto que más aparece cuando hablas de sus aventuras fuera de «Kiss» es, sin duda, «ESP» —el Eric Singer Project—, una fórmula que le permitió tomar el timón creativo y tocar con colegas de confianza. En esa formación se rodeó de nombres con los que había química (incluyendo a guitarristas y vocalistas con historial en el rock americano) y montaron un repertorio que mezclaba versiones, canciones propias y mucho músculo rockero. Es el tipo de proyecto donde uno nota que Singer no solo aporta la pegada, sino que lidera la dirección y el sonido del grupo en directo y en estudio.
Más allá de «ESP», he visto a Eric encabezar y organizar sesiones y shows especiales en los que él es el punto central: desde conciertos tributo hasta sesiones en las que invita a amigos del circuito para repasar clásicos o presentar material propio. También tomó roles de liderazgo en proyectos de estudio puntuales, coordinando colaboraciones y dando forma a arreglos rítmicos que definen el carácter del tema. Eso es distinto a ser simplemente el batería contratado: aquí se nota su sello en
la selección de canciones, en la banda que monta y en cómo se presentan las piezas.
Personalmente, me mola ver a un músico de su talla usar esos huecos fuera de «Kiss» para explorar y sacar
cosas que no caben en la maquinaria de una súper banda. «ESP» y esas reuniones
musicales demuestran que le interesa crear, juntarse con colegas y ofrecer algo directo y sin tanta logística de gran producción; para mí eso lo hace aún más interesante.