3 Respuestas2026-01-21 19:43:43
He notado que en muchos mangas españoles recientes el 'agujero' se presenta más como una decisión poética que como un simple recurso narrativo. Yo lo veo aparecer de dos maneras principales: como vacío literal —un portal, una grieta en la realidad— y como vacío emocional, un hueco en la personalidad o la memoria de un personaje. Visualmente, los autores juegan con negativos: páginas donde la viñeta se come la página, paneles recortados que dejan blancura alrededor de la figura, o tintas gruesas que dibujan la ausencia con la misma insistencia que dibujan la forma. Es muy común ver ese contraste entre páginas limpias y otras saturadas, para que el agujero destaque como notar algo que falta, más que como un efecto gráfico decorativo.
A nivel narrativo, el agujero funciona también como un espacio para el lector; muchos creadores españoles actuales dejan huecos intencionados para que interpretaciones personales rellenaran la historia. Eso puede molestar a quien espera certezas, pero a mí me parece estimulante: obliga a completar con recuerdos, sonidos y olores propios. Además hay un uso frecuente del flashback fragmentado, donde el agujero aparece como una pieza missing que el personaje intenta encajar. En resumen, lo he visto tanto como una puerta literal a lo fantástico como una grieta simbólica que revela las costuras del relato, y me encanta la ambivalencia porque mantiene la lectura viva y dialogante.
3 Respuestas2026-01-21 16:25:02
Tengo la costumbre de fijarme en los silencios que dejan los libros.
Para mí, «agujeros» no es sólo un diseño físico: son esos huecos que los autores dejan a propósito para que el lector complete la historia. Lo veo mucho en la prosa contemporánea española: Javier Marías juega con omisiones y vacíos en novelas como «Corazón tan blanco» o la trilogía de «Tu rostro mañana», donde lo que no se dice sobre el pasado pesa tanto como lo narrado y el narrador provoca un silencio que se siente casi táctil. Enrique Vila-Matas, por su parte, disfruta creando texturas de ausencia; en obras como «Bartleby y compañía» presenta biografías y textos inconclusos, páginas que aparentan faltar o personajes que se esfuman sin una explicación convencional.
También me interesa cómo los autores más clásicos usan el agujero como ruptura. Miguel de Unamuno, en «Niebla», abre un hoyo metaficcional: el lector presencia la colisión entre autor y personaje, y esa fisura deja al descubierto la fragilidad de la identidad narrativa. Camilo José Cela, en «La colmena», arma la novela con fragmentos que dejan intersticios entre escenas y personajes, obligándote a rellenar los huecos con intuición. Por último, la atmósfera de abandono en «La lluvia amarilla» de Julio Llamazares convierte el pueblo vacío en un agujero emocional que atraviesa toda la novela.
Suele gustarme este tipo de libros porque me invitan a participar: no hay todo servido, y eso hace que la lectura sea una colaboración íntima entre autor y lector, algo que me reconforta cada vez que cierro una obra que deja espacios por habitar.
3 Respuestas2026-01-21 10:48:39
Me flipa cómo un simple agujero puede convertirse en el eje dramático de una serie; en mi cabeza se me quedan esas imágenes de túneles, pozos o grietas que cambian el destino de los personajes.
En «La Casa de Papel» el agujero/túnel es casi un personaje más: la planificación, la excavación y el uso de galerías y pasos subterráneos son esenciales para el desarrollo del atraco y para las escapatorias. Recuerdo sentir la tensión cuando piensan en cómo comunicarse y moverse a través de espacios tan cerrados; el agujero no es solo obra técnica, es una prueba de paciencia, confianza y presión psicológica entre la banda. Esa fisura en el suelo significa tiempo, riesgo y una salida posible.
Por otro lado, en «El Internado» el pozo, la laguna y las madrigueras subterráneas alimentan el misterio. Allí no es solo ingeniería: los agujeros esconden secretos, pistas del pasado y verdades peligrosas. En esa serie un hueco en el terreno o una puerta oculta lleva a laboratorios, razones para desconfiar y sorpresas que retuercen la trama. Personalmente, disfruto cuando un elemento tan simple como un hoyo sirve para unir intriga juvenil, conspiraciones adultas y atmósfera claustrofóbica; me parece un recurso que engancha porque toca miedos primarios y curiosidad a la vez.
3 Respuestas2026-01-21 03:08:24
Me entusiasma cómo una idea tan sencilla como un agujero puede convertirse en el eje de una película: recuerdo perfectamente la sensación cuando vi «El hoyo». Es una cinta española que toma el agujero —o mejor dicho, el pozo vertical con plataformas— como símbolo físico y social: el vacío entre niveles, la caída, lo que no se ve debajo. La tensión viene tanto de la logística brutal del espacio como de lo que ese hueco representa sobre la desigualdad y la supervivencia humana.
También hay otros enfoques en el cine español que tratan el agujero de forma más literal, como las películas de cuevas o pozos donde el espacio cerrado genera terror y claustrofobia; un ejemplo que me viene a la cabeza es «La cueva», donde el hueco es el entorno que dicta decisiones, miedos y relaciones entre personajes. Y fuera del terror, en el circuito de cortos y festivales (Sitges, Málaga) aparecen piezas experimentales que usan agujeros, abismos o vacíos narrativos para hablar de pérdida, memoria o culpa.
Si te interesa cómo un simple vacío puede articular tensión y crítica social, «El hoyo» es el punto de partida perfecto, y luego puedes explorar cortometrajes y películas de cueva para ver el contraste entre el agujero como metáfora y como amenaza física. A mí me dejó pensando en lo fácil que es que un vacío se transforme en espejo de nuestras propias grietas.
3 Respuestas2026-01-10 21:14:23
Me encanta pensar en estos gigantes cósmicos porque desafían cualquier intuición sobre tamaño y tiempo.
Ton 618 suele aparecer en listas y artículos como uno de los agujeros negros más masivos conocidos: las estimaciones comunes lo sitúan en el orden de decenas de miles de millones de veces la masa del Sol —a menudo se cita un valor alrededor de 66.000 millones de masas solares— y está identificado como un cuásar brillante a gran distancia, lo que complica la medida directa. Esa cifra proviene de métodos que usan la luminosidad del cuásar y el ancho de sus líneas de emisión para inferir la masa del agujero negro, técnicas útiles pero con márgenes de error no triviales.
Tengo en la cabeza los matices técnicos: medir un agujero negro en núcleos activos como Ton 618 implica asumir cómo se comporta el gas que orbita y cuánto del brillo viene de la acreción; por eso esas masas pueden moverse bastante según el modelo. Además hay otros candidatos gigantes —por ejemplo, S5 0014+81, NGC 4889 o discusiones sobre el núcleo de galaxias como IC 1101— que, dependiendo del método, compiten en magnitud o arrojan incertidumbres similares.
En definitiva, diría con entusiasmo y cautela que Ton 618 está entre los más masivos que conocemos, y es una de las imágenes más impresionantes de lo extremo que puede ser el Universo. No obstante, decir que es “el más grande” es arriesgado: la respuesta depende de cómo lo midas y de nuevas observaciones que todavía pueden cambiar el podio. Me fascina esa mezcla de certeza parcial y misterio: nos recuerda que la cosmología sigue viva y en movimiento.
3 Respuestas2026-01-21 05:28:16
Qué buen tema para hurgar en listas y discos: la palabra «agujero» aparece más como imagen lírica que como estribillo en las bandas sonoras españolas, y además muchas BSO de cine son instrumentales, así que las ocasiones son limitadas.
He revisado en mi cabeza los ejemplos que recuerdo y lo que sale es más bien canciones de artistas españoles que, en algún momento, han formado parte de una banda sonora (película, serie o corto) y usan la imagen del agujero o agujeros en sus letras. Nombres del pop/rock y del indie suelen recordar esa metáfora (el paso del tiempo, el vacío, la pérdida). Por ejemplo, autores de la vieja escuela y cantautores contemporáneos recurren a “agujero” como palabra poética; esas canciones aparecen a veces en soundtracks de series o películas independientes en España. No es un listado largo, pero sí recurrente en discos que acompañan dramas íntimos y películas costumbristas.
Si te interesa, puedo contarte cómo buscar pista por pista y qué tipos de bandas sonoras conviene revisar (series jóvenes con playlists contemporáneas, bandas sonoras de cine independiente y recopilatorios de cortos) para encontrarlas: suele ser allí donde aparecen letras con «agujero» y variantes. En mi experiencia, seguir a los sellos indie y revisar los créditos de canciones usadas en series suele dar buen resultado, además de consultar bases de datos de letras y playlists oficiales.
En fin, es una palabra pequeña pero muy usada por letristas: aparece más en canciones añadidas a BSO que en partituras puras, y siempre aporta una imagen potente que me gusta mucho.