Virginia Peraza
Elena lo perdió todo en una sola noche: el modesto departamento que le tomó cinco años levantar se convirtió en cenizas, dejándola en la calle junto a su pequeña hija de cuatro años. Sin dinero y al borde de perder la custodia de la menor, la única salida llega en la forma más retorcida posible: una llamada del abogado de la adinerada familia Campbell. Harold Campbell, el patriarca con el que supuestamente Elena cometió la traición que arruinó su vida años atrás, ha muerto y le ha dejado una tabla de salvación en su testamento.
Al regresar a la mansión, se reencuentra con William, el hombre que amó con pasión pero que la expulsó sin piedad convencido de que ella fue la amante de su propio padre. Para sorpresa de ambos, el testamento exige una cláusula innegociable para liberar la herencia: Elena y William deben casarse de inmediato y concebir un hijo en el plazo de un año.
Acorralada por la necesidad de proteger a su hija y encendida por un profundo despecho, Elena firma el contrato dispuesta a soportar el odio de la familia Campbell y la crueldad de William. Él le advierte que la boda es un trámite frío y que entre ellos solo queda asco; sin embargo, bajo el mismo techo, la mentira de que su atracción es simple lujuria empieza a desmoronarse, atrapándolos en una espiral de secretos, venganza y una chispa que ninguno de los dos puede sofocar.
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