La Heredera Traicionada
Xavier se había vuelto cada vez más frío conmigo y hasta mi hermano empezó a alejarse de mí.
Para complacer a Milena Cruz, había hecho puras estupideces.
Solo porque una empresa tenía el mismo nombre que el perro querido de Milena Cruz, ¡la había arruinado a esa empresa, llevando aquella desgracia a nuestra familia!
Me arrodillé desesperadamente en la nieve, suplicando:
—¡Xavier, te lo ruego! ¡Solo ve con alguien a mi casa a echar un vistazo, por favor! ¡Hasta puedes cancelar nuestro compromiso, si quieres! Pero… ¡por favor!