Alexander Voss
Emilia Ferrer estaba a punto de pedir el divorcio cuando su marido murió. Ahora, ante la alta sociedad de Nueva York, debe guardar luto por el hombre del que intentaba escapar.
Pero Sebastián Montenegro ha dejado una última condición en su testamento: para recibir la herencia, Emilia deberá vivir durante seis meses en la mansión familiar junto a Nicolás, el hermano al que su esposo desterró siete años atrás. Rechazarla significa quedar a merced de unas deudas que alguien contrajo a su nombre y perder la oportunidad de proteger a su hermana menor.
Nicolás regresa convencido de que Emilia participó en la traición que arruinó su vida. Ella descubre que él amenazó a Sebastián días antes del accidente. Compartir un techo les permite vigilarse; la atracción que surge entre ambos vuelve cada encuentro más difícil de controlar.
Entre cenas donde todos fingen guardar las apariencias, documentos desaparecidos y secretos que comprometen a la familia, Emilia empieza a conocer al hombre al que le enseñaron a temer. Nicolás encuentra en la viuda de su hermano a la única persona que podría comprender lo que perdió.
Sin embargo, alguien sigue moviendo los hilos dentro de la mansión. Y cuanto más cerca están de descubrir qué ocurrió con Sebastián, más evidente resulta que aquella convivencia fue planeada para algo mucho más peligroso que repartir una fortuna.
Emilia ya sobrevivió a un matrimonio construido sobre mentiras. Enamorarse de otro Montenegro podría costarle la libertad que apenas empieza a recuperar.
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