Morí el día que intentó volver
Tiempo atrás, le hice una promesa a la actriz más cotizada de la industria: si le pedía matrimonio públicamente noventa y nueve veces durante mis transmisiones en vivo, cuando lo hiciera por centésima vez, ella haría oficial nuestra relación.
Sin embargo, cuando llegó el momento de mi propuesta de matrimonio número cien, ella estaba en un yate privado, besándose con un actor en ascenso. Sonreía con dulzura, completamente despreocupada.
Así fue como terminé convertido en el hazmerreír de todos.
Quizá por culpa, me envió un mensaje: «En tu propuesta número 101, te diré que sí».
Poco después, se unió a mi transmisión en vivo. Parecía una diosa bajada del cielo.
Pero, ante sus propios ojos,