Mi ex novia, su esposa, mi amante
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más.
Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo.
Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca:
—Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo.
Su voz se tornó gélida al responder:
—Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes?
Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente.
—Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo.
Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre.
Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza.
Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."