Chapter: Capítulo 237: El peso de una dudaPOV MARIANA La llegada de un mensajero rompió el murmullo habitual de las diez de la mañana en la redacción. Varios compañeros levantaron la cabeza de sus pantallas al ver la cajita azul profundo que el muchacho traía entre las manos, rematada por un moño de seda dorada. —Vaya, Mariana... parece que alguien tiene pretendiente—comentó Carlos desde el escritorio de al lado, silbando con picardía mientras el chico depositaba la caja justo en el centro de mi mesa. Firmé la planilla de recepción intentando mantener la compostura, pero sentí cómo las miradas de media sección se clavaban en mi sitio. La más evidente, por supuesto, era la de Tatiana. Salió de su cubículo sosteniendo un vaso de café, haciendo sonar sus tacones sobre el piso de mármol a un ritmo lento y deliberado. Se detuvo a medio metro de mi escritorio, recorriendo la caja con sus ojos y una sonrisa cargada de un veneno sutil. —Bueno, bueno... —soltó Tatiana, inclinando la cabeza con una lástima estudiada—. Q
Last Updated: 2026-10-23
Chapter: Capítulo 236: Lo que se le regala a una periodistaPOV de Alejandro Tenía una reunión con el departamento de finanzas a las once. A las diez y media estaba parado frente a la puerta de una joyería del centro, con las manos en los bolsillos, como si fuera a asaltarla.Nunca había comprado un regalo romántico. Lo que había hecho durante años era pedirle a mi asistente que enviara flores, o dejar una tarjeta de crédito sobre una barra. Eso no contaba.Wanda me miraba desde el coche, con los brazos cruzados y una sonrisa que no se molestaba en disimular. Le hice un gesto para que se fuera. No se movió.Entré.La tienda olía a cera y a madera. Una vendedora de unos cuarenta años, de gafas con cadena y pelo canoso recogido, levantó la vista desde el mostrador. La vi reconocerme. Alzó una ceja con elegancia, como quien ve entrar a un personaje de revista.—Buenos días, señor Santoro.—Buenos días. Necesito un regalo. —Me aclaré la garganta—. Para una persona.—Una persona. —Asintió con toda seriedad—. ¿Se trata de una persona en particular?
Last Updated: 2026-10-23
Chapter: Capítulo 235: Café a medianochePOV de Mariana Lo primero que sentí al escucharlo fue alivio. Lo segundo, una ternura tan inoportuna que tuve que apretar la mano que él aún sostenía para no deshacerme ahí mismo, en el pasillo. Hablaba como un loro, sí. Un loro muy guapo, despeinado, con la corbata floja y cara de haber ensayado el discurso en el coche y haberlo perdido a la mitad. Pero cada frase era verdad. Y yo llevaba una hora sentada en la oscuridad del sofá, convencida de que alguien me había dicho la verdad solo para lastimarme, y ahora la misma verdad llegaba por su boca, sin adornos. Lo llevé a la cocina. Necesitaba ocupar las manos, y las suyas también. —Siéntate —dije, señalando los taburetes de la isla. Se sentó. Lo vi mirar alrededor con respeto, como quien entra a un sitio ajeno y teme tocar algo. Yo llené la cafetera, medí el café con más cuidado del necesario, y el olor empezó a llenar el silencio. —Ya lo sabía —dije, de espaldas a él. —¿Qué? —Lo de la compra. Me lo dijeron esta noche, en la
Last Updated: 2026-10-23
Chapter: Capítulo 234: Sin justificarmePOV de Alejandro Ferrán me alcanzó junto al guardarropa, cuando ya iba por mi abrigo. —Alejandro. —Tío. Se quedó un momento callado, con las manos a la espalda, mirando hacia la puerta por donde Mariana había salido del brazo de Damián. No me preguntó nada. No hacía falta. —La chica me cae bien —dijo al fin—. Hablé con ella un rato. Es de las que preguntan lo incómodo y no se ofenden con la respuesta. —Lo sé. —Entonces no cometas el error de tu padre. —Su voz bajó—. Él creía que callar era una forma de proteger. Casi siempre es una forma de esconderse. Sé sincero con ella. Antes de que alguien lo sea por ti. Lo miré. Había algo en cómo dijo alguien que me dejó inquieto. —¿Qué quieres decir? —Nada. Una intuición de viejo. —Me dio una palmada seca en el hombro—. Vete a casa. Le hice caso, al menos en la dirección. Wanda me llevó al apartamento sin una sola pregunta. Entré, tiré el saco sobre una silla, me serví un vaso de agua y me quedé mirando la ciudad por el ventanal. C
Last Updated: 2026-10-22
Chapter: Capítulo 233: Lo que no se dice en un cóctel El Hotel Meridiano tenía el salón lleno de luz dorada y de gente que sonreía con los dientes y no con los ojos. Alejandro cumplió lo prometido: me presentó a una operadora de resorts, a un gerente de reservas y a una creadora de contenido con dos millones de seguidores, y después se apartó con una inclinación de cabeza, sin tocarme y sin mirar atrás. En cuarenta minutos tenía tres entrevistas agendadas y la libreta medio llena. Lo busqué de reojo y lo vi al otro lado del salón, hablando con alguien, de espaldas. Respetaba mi espacio con tanta disciplina que casi dolía. —Señorita Valenzuela. Me giré. Un hombre de unos sesenta años, canoso, de traje oscuro y gesto seco, sostenía una copa de agua con gas. —Ferrán Santoro. —Su apretón fue breve y firme—. Leí su reportaje sobre mi sobrino. Se me tensaron los hombros, pero él no sonreía con ironía. Me miraba como se mira un balance. —Escribió que Alejandro parece haber decidido quién quiere ser. ¿Lo creyó, o quedaba bien como cierre?
Last Updated: 2026-10-22
Chapter: Capítulo 232: Una excusa honestaPOV de Mariana El mensaje llegó un martes a las nueve y diez de la noche, cuando yo ya llevaba una hora fingiendo que leía en el sofá. "Señorita Valenzuela, el viernes la Asociación Hotelera celebra su aniversario con un cóctel en el Hotel Meridiano. Asistirán operadores, inversionistas y varios creadores de contenido del sector turístico. Pensé que podrían servirle de fuentes para su reportaje. Si le interesa, la incluyo en la lista de invitados. Sin compromiso." Lo leí dos veces. Después dejé el teléfono boca abajo sobre el cojín, como si pudiera morderme. Ni una palabra sobre la gala. Ni sobre la portada, ni sobre la escalera. Un mensaje impecable, de esos que se escriben cuidando cada coma. Y justamente por eso me costaba tanto contestar. Es útil, pensé. Es muy útil. Llevaba una semana intentando que un creador de contenido me respondiera una entrevista, y los operadores hoteleros no contestaban llamadas de la prensa. En un cóctel, todos ellos estarían en la misma sala, con
Last Updated: 2026-10-21

Enamorado de Mi Cruel CEO
El brillo de una gema no oculta la oscuridad de un corazón de piedra. En los años 90, donde el linaje y el apellido lo son todo, Esmeralda Arango es la mujer más poderosa de la industria joyera en América Latina. Educada en las élites de Europa y Estados Unidos, ha regresado a Bogotá para tomar las riendas del imperio esmeraldero de su abuelo, el legendario Don Alfredo. Sin embargo, en un mundo de hombres y juntas directivas machistas, ser la heredera no es suficiente. Para consolidar su puesto como CEO y acallar las voces de los socios que la tildan de "inestable" por su soltería, Esmeralda debe cumplir una última voluntad de su abuelo: regresar a la finca donde nació la fortuna familiar, un lugar que ella desprecia y no ha pisado desde su infancia. Allí, entre cafetales y el polvo de las minas, se encuentra con Julián, el joven capataz de los jardines y mano derecha de Don Alfredo. Julián es la antítesis de Esmeralda: un hombre de campo, de manos curtidas y corazón honesto, que sacrificó sus estudios para sacar adelante a su madre y hermanos tras la muerte de su padre en los socavones de la mina. Para Esmeralda, Julián es solo un "peón ignorante" que se aprovecha de la senilidad de su abuelo. Para Julián, ella es una "niña mimada y cruel" que ha olvidado sus raíces y el valor de la gente que trabaja su tierra. Obligados a convivir bajo el mismo techo por una cláusula que podría arrebatarle su imperio, Esmeralda y Julián desatarán una guerra de voluntades. Pero en la profundidad de las montañas colombianas, donde las esmeraldas más puras se encuentran bajo presión extrema, ambos descubrirán que el odio y el deseo son caras de la misma moneda.
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Chapter: Capítulo 24: Los regalos de BogotáDon Alfredo me mandó al pueblo el viernes a mediodía.—Cecilia llega a las dos, en un taxi desde Bogotá. Recójala, mijo.—¿El taxista no la sube hasta la hacienda?—Con la trocha como está, no se atreve. Ella tampoco, pero eso no se lo diga.Esperé en la plaza, junto a la camioneta, mientras las campanas de la iglesia daban la hora. A las dos y diez entró un taxi amarillo, tan cubierto de barro que apenas se le leía el número de la puerta. Se detuvo frente a la iglesia con un quejido de frenos. Del asiento de atrás bajó doña Cecilia, con sombrero de ala corta, las perlas al cuello y una caja de cartón atada con cinta que sostenía contra el pecho, como si dentro viajara algo frágil.El taxista sacó dos maletas del baúl, recibió los billetes sin mirarlos y se fue sin esperar propina. Ella lo vio alejarse con una mueca de cansancio. Después miró la plaza entera, despacio, como quien revisa una vitrina que no compraría.—¡Julián! —Sonrió al verme y vino con las dos manos extendidas—. El h
Last Updated: 2026-10-21
Chapter: Capítulo 23: Lo que se firma(POV Julián)El lunes me tocó el beneficiadero. No el trabajo de siempre, sino limpiar los cuatro tanques de fermentación, uno por uno, antes de las seis de la mañana.—La señorita Antonia dice que están sucios —me avisó el peón con cara de pena.Estaban limpios. Yo mismo los había lavado el sábado. Pero los restregué otra vez, con el agua helada hasta los codos, mientras el sol subía y los demás empezaban a llegar. A las nueve apareció ella, con el cabello recogido y una carpeta contra el pecho. Recorrió los tanques con la mirada, pasó un dedo por el borde de uno y se lo miró.—Quedó mal. Otra vez.—Ya los lavé dos veces, señorita.—Entonces, tres. —Ni siquiera me miró—. Y cuando termine, quiero reordenada la bodega de sacos por lote y fecha. Hoy.Se fue sin esperar respuesta. Los peones bajaron la vista. Yo apreté la escobilla hasta que me dolieron los nudillos.El martes fue peor. Me mandó a medir otra vez los patios de secado, que se habían medido en abril, y a rehacer a mano un i
Last Updated: 2026-10-21
Chapter: Capítulo 22: El plazo(POV Antonia)El abuelo me mandó llamar a las nueve de la mañana. No me lo dijo Rosario con su vocecita de siempre, sino con el rostro serio de quien lleva un mensaje que no le gusta cargar.—Dice el patrón que la espera en el despacho, niña Antonia.Lo supe antes de abrir la puerta. Cuando Alfredo Arango citaba a alguien al despacho a esa hora, con el sol apenas entrando por las persianas, era porque ya había decidido algo y solo faltaba comunicarlo.Estaba sentado detrás del escritorio, con la cobija sobre las piernas y una taza de agua de panela que no tocaba. Se veía más delgado que el día anterior, y eso me dolió más de lo que quise admitir.—Siéntate, mija.—Prefiero estar de pie, abuelo.—Entonces estate de pie. —Se encogió de hombros—. Eres terca igualita a mí, y eso no es un elogio.No sonreí. Había pasado tres días ensayando en mi cabeza lo que le diría, y ahora que lo tenía enfrente se me enredaban las frases.—Ya se fue Alejandro —empezó—. Se llevó lo suyo, y es mucho: sab
Last Updated: 2026-10-21
Chapter: Capítulo 21: Lo que se hereda(POV Julián)Alejandro se fue un martes, con el sol apenas saliendo y la maleta de cuero golpeándole la pierna. No se despidió de nadie. Solo me dedicó una mirada larga desde el asiento del carro, de esas que prometen cuentas pendientes, y yo se la sostuve hasta que la polvareda del camino se lo tragó.La Esmeralda respiró. Los peones hablaban más fuerte, mi mamá canturreaba en la cocina, hasta el café parecía oler distinto. Pero Antonia no se dejaba ver. Desde la noche de las caballerizas desayunaba temprano, salía a los cafetales con el capataz de turno que no era yo, y se encerraba en el estudio hasta que oscurecía. Si nos cruzábamos en un pasillo, miraba hacia adelante como quien esquiva un charco.Mejor así, me repetía. Y no me lo creía.Esa noche, Don Alfredo mandó a Rosario a buscarme.—Dice el patrón que si puede pasar al despacho, Julián. Que no se demore.El despacho olía a cuero viejo y a tabaco que el médico le había prohibido. Don Alfredo estaba en su sillón, con una cobi
Last Updated: 2026-10-20
Chapter: Capítulo 20: Lo que no debió pasarPOV Antonia No pude quedarme en mi cuarto. Me paseé de la cama a la ventana y de la ventana a la cama, con la imagen de Luz Dary tocándole el vendaje a Julián clavada en la cabeza como una astilla. Y la risa de Alejandro. Y el silencio de Mateo, que había huido sin dar la cara. Me puse una chaqueta sobre el camisón y bajé descalza, con las sandalias en la mano, antes de pensarlo dos veces. Las caballerizas tenían una sola luz encendida, un farol colgado de un clavo, y ahí estaba él, sin camisa, cepillando al Retinto con movimientos largos y cansados. El agua de la tormenta de la tarde aún goteaba del techo de zinc. —Necesito hablar contigo. Julián no se volvió. —Es tarde, patroncita. Vaya a dormir. —No me des órdenes. —No le doy órdenes. Le doy un consejo. —Siguió cepillando—. Usted no tiene nada que hacer aquí a esta hora. —Tengo mucho que hacer. —Entré más al establo, y el olor a heno y a animal me envolvió—. Quiero saber qué te dijo Alejandro al oído en el comedor. Se det
Last Updated: 2026-10-19
Chapter: Capítulo 19: Lo que se ve desde el volante POV Julián Las seis de la tarde en la feria olían a aceite quemado y a pólvora. Yo esperaba junto a la camioneta con el sombrero en la mano, contando los minutos para volver a la hacienda. Luz Dary me había dejado por fin en paz, no sin antes decirme que esa mujer no valía lo que yo aguantaba. Le dije que se fuera a su casa. Mateo apareció entre los puestos con las manos en los bolsillos y esa sonrisa suya, la que usaba cuando iba a pedir algo. —Julián Esteban. Necesito un favor. —Dígame. —Me salió un compromiso. Uno de esos que no se pueden dejar. —Se rascó la nuca—. Excúseme con Antonia, ¿sí? Y con el primo, que ese tiene cara de apuntar todo lo que respiro. Digan que me llamaron de la finca. —¿Se va ya? —Me recogen en la entrada. No se preocupe, me devuelvo solo. —Como quiera. Me dio una palmada en el hombro, de esas suyas que casi tumban, y se perdió entre la gente. Yo lo seguí con la vista sin ninguna intención, por costumbre de hermano mayor. Y por eso lo vi. En la en
Last Updated: 2026-10-19

Renacimiento de SAINET
Corine creía que el universo se regía por la disciplina militar y la lealtad. Única sobreviviente de una masacre en una nave ancestral cuando era una bebé, fue criada por el agente veterano Noah hasta convertirse en la mejor piloto táctica de la Flota de Recuperación de Reliquias. Su vida parecía perfecta: estaba enamorada de Cassian, su compañero de armas, y solo soportaba un obstáculo: el Comandante Adrian Miller, un aristócrata rígido y tiránico a quien aborrecía con el alma.
El día de la Imposición de Cargos Oficiales en la estación La Rosa de los Vientos, su mundo se derrumba. Miller rechaza públicamente su ascenso frente al Consejo Supremo. Devastada, Corine busca refugio en Cassian, solo para descubrir la verdad más amarga: su romance fue una farsa calculada. Obedeciendo órdenes de la élite aristocrática a cambio de estatus, Cassian le apuñala en el corazón asesinándola.
Sin embargo, Corine no muere. Despierta en una cápsula médica clandestina junto a un angustiado Adrian Miller, cuya túnica sigue manchada con su sangre. Adrian le revela que rechazó su ascenso para ocultarla de la élite y salvarle la vida. Corine no es una huérfana común; su ADN es el último receptáculo genético de una divinidad ancestral que habitó el cosmos antes que la humanidad, y la alta alcurnia mataría por controlar su poder.
Convertidos en fugitivos, Corine y Adrian emprenden una huida desesperada a través de las ruinas arqueológicas de la Tierra y mundos olvidados. Mientras la Flota los caza bajo las órdenes del propio Cassian, Corine debe reconstruir su alma rota, aceptar la devoción incondicional de Adrian y luchar contra la consciencia divina que amenaza con borrar su humanidad antes del enfrentamiento final.
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Chapter: Capítulo 23: El acto de la creaciónAún sentía el eco helado de la masacre retumbando en cada rincón de mi ser. Las cenizas de aquellos inocentes —mis hijos, pequeñas llamas de vida que yo misma había visto florecer sobre la tierra— quemaban el aire que respiraba. Para una divinidad ciega como Isiri, eran solo piezas defectuosas en una ecuación; para mí, que los había amado desde el primer destello de su existencia, cada uno de sus rostros, sus risas y sus breves sueños eran fragmentos de un tapiz sagrado cuya pérdida me laceraba el alma. Cruzaba la galería de los espejos rumbo a mis aposentos privados cuando la sombra de Vaelen emergió de la penumbra de las columnas. Su postura era serena, erguida con esa compostura rancia y distante que siempre adoptaba cuando creía hablar en nombre de la rectitud. —Mi señora... —dijo, inclinando apenas la cabeza en una reverencia helada—. Os ruego un momento. Debéis escuchar la voz de la razón antes de que el cimiento de vuestro imperio se desmorone por completo. Me detuve, gi
Last Updated: 2026-10-21
Chapter: Capítulo 22: La cosecha del silencioLas palabras de advertencia de mi hermana aún flotaban en el aire denso de la sala cuando el rostro de Isiri se tornó de una serenidad completamente inhumana. No hubo grito de ira ni un atisbo de furia pasional; solo la fría y matemática convicción de una ley cósmica que se disponía a ejecutarse. —La enfermedad debe extirperse antes de que gangrene todo el tejido —susurró Isiri, alzando lentamente su mano envuelta en constelaciones. Antes de que pudiera mover un músculo para detenerla, una onda de luz plateada, tan fría como el vacío entre las estrellas, atravesó el suelo de piedra. El anciano arrodillado a nuestros pies no tuvo tiempo de exhalar un último lamento. En una fracción de segundo, su cuerpo se desintegró, transformándose en una columna de ceniza gris que el viento de la sala barrió al instante. Pero el horror no se detuvo allí. El pulso estelar que Isiri desató no se limitó al salón. A través de nuestra conexión con el mundo, sentí cómo su poder se extendía co
Last Updated: 2026-10-21
Chapter: Capítulo 21: El juicio en el umbralLos altares de arcilla y flores no tardaron en multiplicarse. Lo que comenzó como un culto silencioso en los caminos secundarios pronto estalló a la luz del día en una abierta peregrinación. Los humanos, desbordados por el deseo de aferrarse a algo tangible que reflejara la luz de los cielos, desataron una celebración espontánea. Banderas con cintas rojas, cánticos que resonaban en los valles y procesiones bulliciosas comenzaron a avanzar hacia los dominios del palacio, llevando en volandas figuras talladas que imitaban los rasgos severos y la imponente estampa de Oruk. Lo aclamaban no solo como al comandante de la legión, sino como al protector terrenal, al compañero sagrado de la Guía.Oruk observaba la marea humana desde los torreones con el rostro ensombrecido, sintiendo que el peso de esa idolatría no era un honor, sino una soga invisible que se cerraba lentamente alrededor de su cuello. Yo, por mi parte, contemplaba el fenómeno con una serena aceptación, entendiendo que la fe
Last Updated: 2026-10-20
Chapter: Capítulo 20: Los altares de arcilla y floresEl eco del mundo exterior siempre encontraba la forma de filtrarse a través de los muros de mi palacio, incluso cuando me esforzaba por mantener el tiempo suspendido entre las sábanas de mi lecho. Pero lo que comenzó como un murmullo distante en los mercados de la ciudad pronto se materializó en una realidad que Oruk no pudo seguir ignorando. Era una noche templada cuando el comandante entró en mis aposentos con el paso pesado, despojándose del yelmo de bronce con una brusquedad inusual. No arrojó su armadura como otras veces; la dejó sobre el banco con un cuidado casi reverente, aunque sus manos grandes y poderosas temblaban ligeramente. Me encontraba sentada en el borde del pedestal, observándolo en silencio, adivinando la tormenta que traía en la mirada. —Los soldados de la tercera cofradía regresaron hoy de la meseta baja —comenzó Oruk con voz ronca, deteniéndose a pocos pasos de mí—. Encontraron un santuario improvisado al borde del camino real. Pequeñas figuras talladas en
Last Updated: 2026-10-20
Chapter: Capítulo 19: El reflejo del cosmosEl día fijado para el descenso de mi otra mitad, el cielo sobre la metrópoli adoptó un matiz púrpura y denso, destilando un silencio casi religioso que adormeció el viento. Había dedicado las últimas jornadas a supervisar personalmente los detalles en el Templo de la Luz Astral, erigido en la meseta más alta que dominaba el valle. Quería que el recinto estuviera impecable, no por temor a sus exigencias, sino porque la majestad de Isiri no admitía la imperfección. El mármol blanco de los pórticos refulgía bajo el sol matutino y las cúpulas de cristal reflejaban la inmensidad del firmamento.Acompañándome en la explanada superior, la legión Austreliam permanecía en formación perfecta. Oruk encabezaba el contingente, con la armadura ceremonial pulida hasta el destello, pero con el rostro convertido en una máscara de piedra. Podía sentir el pulso contenido de mis soldados; aunque eran los guerreros más letales del mundo conocido, la presencia inminente de una diosa primordial infundía u
Last Updated: 2026-10-20
Chapter: Capítulo 18: El eco de las estrellas lejanasEl silencio de mis aposentos se vio sacudido por una presencia vibrante, una pulsación antigua que resonó en el centro mismo de mi ser. Isiri retomó la conexión que desde hacía mucho tiempo había quedado en el olvido, abriendo de golpe un canal espiritual que permaneció latente durante eones. A través de ese lazo, suave pero ineludible, me hizo saber que vendría a la tierra; me confesó que extrañaba a su hermana y que era hora de descender desde las esferas celestiales.Sabía muy bien lo que su llegada significaba. Isiri tendría su propio templo, una imponente estructura alejada de mi palacio, lo que me facilitaba la vida al no tener que soportar su mirada inquisidora a diario. Sin embargo, no era ingenua. Sé que ella intuye que he cambiado, que la forma mortal que asumí ya no es una mera envoltura de observación, y viene con el único propósito de atestiguarlo con sus propios ojos. Y al llegar, lo sabrá todo. Sabrá inevitablemente de mi relación con el Austreliam, y sé con absoluta
Last Updated: 2026-10-04