Chapter: Capítulo 37. Límites InnegociablesEl perfume costoso de Alexandra todavía flotaba sobre mi escritorio cuando la puerta de la oficina de Mauro se cerró tras ella. Me quedé inmóvil unos segundos, sintiendo el peso de su advertencia velada. Con la cabeza latiéndome, regresé a mis pendientes: revisé los correos acumulados de la semana, clasifiqué la correspondencia del comité ejecutivo y cuadré la agenda de la tarde. Tras casi dos horas de trabajo ininterrumpido, la rutina de la oficina finalmente lograba darme una frágil sensación de control.Hasta que el teléfono fijo de mi escritorio sonó.Miré la pantalla pensando que se trataría de una llamada interna para coordinar la reunión de presupuesto, pero el número que parpadeaba era el de mi casa.El estómago se me apretó de inmediato.—¿Mamá? —pregunté sin aliento, poniéndome de pie instintivamente—. ¿Qué pasó? ¿Mateo está bien?—Ann, hija, cálmate —la voz de mi madre sonaba baja, llena de confusión—. Mateo está perfecto, sigue durmiendo tranquilo. Pero es que... acaba de l
Terakhir Diperbarui: 2026-09-11
Chapter: Capítulo 36. Caminando sobre MinasEn la voz de Ann Regresar a la oficina después de todo lo que había pasado se sentía como caminar por un campo minado. El aire acondicionado del piso ejecutivo me golpeó el rostro con esa frialdad impersonal de siempre, pero esta vez todo era distinto. Había dejado a Mateo en casa con mi madre, bajo mil recomendaciones y con el corazón en la boca, pero no podía darme el lujo de perder mi empleo. Necesitaba esta rutina, este sueldo y, sobre todo, la ilusión de que aún tenía el control de mi vida. Apenas dejé mi bolso sobre el escritorio, vi a Adela apoyada contra el marco de la puerta de su oficina. No alcanzó a darme tiempo ni de encender la computadora. Caminó hacia mí con pasos rápidos, la mirada cargada de una mezcla entre alivio genuino y una curiosidad voraz que llevaba días conteniéndose. —¡Ann! Por Dios, muchacha, qué susto nos diste —dijo, acercándose para darle un apretón suave a mis brazos—. ¿Cómo está el bebé? ¿Cómo sigue tu niño? —Hola, Adela —suspiré, intentando
Terakhir Diperbarui: 2026-09-11
Chapter: Capítulo 35: Un límite en el horizonteEn la voz de Mauro La puerta de la pequeña habitación se cerró tras mi madre y el chofer, dejando un silencio repentino y denso que pareció llenar cada rincón del modesto cuarto. Me giré despacio para no hacer ruido. Mateo dormía plácidamente en su cuna, ajeno a la tormenta silenciosa que se desataba a unos pocos pasos de él. Ann estaba parada junto a la pared, con los brazos cruzados firmemente sobre su suéter holgado. Se notaba extremadamente nerviosa, con la respiración entrecortada y la mirada fija en el suelo, como si intentara volverse invisible tras el marco de sus gafas. A pesar de la ropa grande con la que siempre intentaba esconderse, la atracción entre los dos era algo físico, casi palpable en el aire recargado de la estancia. Podía sentir el pulso de su presencia, esa chispa que se encendió en la cúpula del observatorio y que ni el tiempo ni su disfraz de oficina habían logrado apagar. Caminé hacia ella con pasos lentos y medidos, cuidando de no acorralarla ni encender
Terakhir Diperbarui: 2026-09-11
Chapter: Capítulo 34. El Peso de la RealidadEn la voz de AnnLos dos días que siguieron a la cirugía de Mateo transcurrieron como un trance suspendido en el aire. En medio de la angustia, Mauro se mantuvo a mi lado como una presencia fija, firme e inamovible. Para ese momento no quedaba ningún secreto entre nosotros: él ya sabía quién era yo, sabía lo de El Observatorio y sabía perfectamente que Mateo era su hijo.Sin embargo, mi angustia ya no venía del secreto, sino de la aplastante realidad de quién era él. Cada vez que el pediatra entraba a darnos un reporte o que las enfermeras traían un formulario, yo intentaba interponerme para hacerme cargo de los trámites y de las facturas que empezaban a acumularse.—Señor Vance, por favor, deténgase —le dije en un susurro apresurado en la entrada del módulo de atención, intentando arrebatarle de las manos las planillas de cobro—. Estos son los costos del hospital. Sé que es una clínica privada y muy costosa, pero yo debo firmar esto. Es mi responsabilidad como madre. Déjeme ver cómo
Terakhir Diperbarui: 2026-09-11
Chapter: Capítulo 33. MáscarasLas puertas de cristal de mi oficina se cerraron tras de mí con un chasquido ahogado, pero el silencio duró apenas un segundo. No alcancé a dar tres pasos hacia mi escritorio cuando la puerta volvió a abrirse bruscamente. Mi padre, George Vance, entró a la estancia con el paso pesado y la mandíbula apretada, destilando esa furia contenida que tan bien conocía.—Ni te molestes en quitarte el saco, Mauro —sentenció, alzando la voz antes de que pudiera darle la espalda—. Tu abuela, los inversionistas y la familia de Alexandra se quedaron esperándote en el club. Dejaste la mesa servida y la silla vacía. ¿Tienes alguna idea del espectáculo que diste ante el consejo?Respiré hondo, manteniendo la vista fija en los documentos sobre mi escritorio antes de encararlo. La imagen de Mateo en aquella cama de hospital y la mirada aterrorizada de Ann no dejaban de darme vueltas en la cabeza; la superficialidad de sus reclamos me resultaba asfixiante.—Tenía un asunto urgente que atender, padre. Un a
Terakhir Diperbarui: 2026-09-11
Chapter: Capítulo 32. Un abrazoEn la voz de MauroVerla allí, tan pequeña y con la fragilidad a flor de piel tras tantas horas sumida en la más desgarradora angustia, me provocó un nudo asfixiante en las entrañas. Cada respiración dolía. Sentía una culpa lacerante que me quemaba por dentro, una voz interna que no paraba de recriminarme lo ridículamente ciego que había sido. ¿Cómo demonios no fui capaz de ver más allá de los lentes de armazón grueso, el moño apresurado y esa ropa holgada con la que solía esconderse del mundo diariamente? Tuve a la mujer que me quitaba el sueño justo frente a mis ojos durante meses y no fui capaz de reconocerla.—Ann… —pronuncié su nombre en un susurro ronco, apenas audible, buscando desesperadamente sostener su mirada—. Perdóname. Por favor, perdóname por haber sido tan estúpido, por ser tan ciego… Perdón por no haber estado a tu lado cuando te enteraste de que ibas a ser mamá, por no haberte tomado la mano durante todos esos meses de embarazo, por no haber estado a tu lado en el ins
Terakhir Diperbarui: 2026-09-10