La Mentira perfecta
Solo observaba discretamente
Lucía era consciente de su presencia, aunque no lo mirara. Lo sentía como se siente un reloj en una habitación silenciosa: constante, inevitable. Y, aun así, no le molestaba. Tal vez porque hoy había decidido no girarse.
La dependienta hablaba de telas, de cortes, de elegancia. Ethan no escuchaba las palabras, solo el tono. Todo estaba bajo control.
Por ahora.