Chapter: Capítulo 4:El día que todo se rompióLa mañana después de la noche más intensa de nuestras vidas amaneció sin lluvia. Y eso, en Portoviejo, ya era un mal presagio.-Qué tan mal presagio no se realmente-Valeria se despertó primero. Estaba desnuda, enredada entre las sábanas negras de Dante, con el cuerpo dolorido de una forma deliciosa y terrible a la vez. Por primera vez en tres meses, no sentía odio al despertar. Sentía paz. Sentía el pecho de Dante subiendo y bajando contra su espalda, su brazo pesado y protector alrededor de su cintura, como si incluso dormido tuviera miedo de que ella se escapara.Se dio la vuelta para mirarlo. Dante Ferraro, el temido Comandante, el detective que hacía temblar a los narcos, dormía con la boca entreabierta como un niño. Tenía el cabello revuelto, una marca de arañazo en el hombro que ella le había hecho la noche anterior y una expresión de tranquilidad que ella nunca le había visto. Por un instante, Valeria creyó que todo podía estar bien. Que el contrato, la infidelidad, el acoso,
Última actualización: 2026-10-09
Chapter: Capítulo 3: La noche que nos quemamosEl patrullero nos dejó frente al edificio de Dante. No hubo pétalos de rosa. No hubo champaña. Solo el sonido de la lluvia golpeando contra el pavimento caliente y el corazón de Valeria latiéndole como si se le fuera a salir del pecho.— Llegamos a casa, mi reina — dijo Dante, abriéndole la puerta del patrullero como si fuera una carroza. Él no era argentino ahora. Ya no era el pibe chistoso de la iglesia. Su voz se había vuelto grave, paisa, ronca, con ese acento que se le pegaba cuando estaba nervioso o cuando la deseaba demasiado —. Por fin.Valeria no se bajó. Se quedó ahí, con el vestido blanco empapado por la llovizna, con los ojos llenos de furia y de algo más que no quería nombrar.— Usted a mí no me toca, ¿me oyó? Usted me puede haber comprado con un contrato, mi Dante, pero mi cuerpo no está en ese papel. Mi cuerpo es mío.Dante se agachó frente a ella. Le quitó los zapatos con una delicadeza que no le combinaba con el uniforme. Le tomó los pies fríos entre sus manos grandes
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Chapter: Capítulo 2: Mi luna de miel con el FBI truchoBueno, che, ¿viste cuando decís "no puede ser peor"? Bueno, siempre puede ser peor. Siempre.Si el capítulo 1 fue un drama de Telefe a las 9 de la noche con llanto y lluvia, el capítulo 2 es directamente una comedia de Pol-ka donde la protagonista quiere matar a todos pero con humor.Dos semanas después del beso-choreo de Dante, me encontraba en lo que supuestamente era mi boda.Y digo supuestamente porque parecía más un operativo de la DEA que un casamiento.-eso estaba muy lejos de ser un casamiento-Mi vieja lloraba pero de la emoción de que no nos iban a rematar la casa. Mi viejo transpiraba como testigo falso. Y yo, yo estaba ahí, con un vestido blanco que pesaba como 30 kilos, que me apretaba más que la AFIP y con un corset que no me dejaba respirar. Parecía un matambre atado.Y en el altar, ¿quién estaba? Él, ese idiota. Dante Ferraro. El Comandante. Mi futuro marido. Mi acosador personal con obra social.El chabón estaba de traje, todo fachero, todo impoluto, con esa cara de
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Chapter: Capítulo 1 : El contracto— Firma aquí, Valeria.La voz de mi padre no admitía discusión. Era la misma voz que usaba para cerrar tratos millonarios, para despedir a cientos de empleados sin temblarle la mano. Y ahora la usaba conmigo.El documento se deslizó por la brillante mesa de caoba del comedor, esa mesa donde nunca comíamos juntos, donde solo se firmaban papeles importantes. El papel era grueso, caro, con el sello dorado de dos familias que yo conocía demasiado bien. Arriba, en letra Times New Roman, perfectamente formal, decía: CONTRATO DE MATRIMONIO POR ALIANZA FAMILIAR Y FUSIÓN DE PATRIMONIOS.Mis manos temblaron. No quería tocarlo. Sabía que si lo tocaba, se haría real.— Papá, por favor — susurré. Tenía veintidós años y me sentía de cinco otra vez —. No me hagas esto.— No es lo que te hago, es lo que nos salvas de hacer — intervino mi madre desde la cabecera, con su copa de vino tinto que nunca tomaba, solo sostenía para verse elegante —. Estamos en quiebra, Valeria. El banco nos va a quitar la ca
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